EN ROSARIO, DICTAN CLASES EN CONTENEDORES
Pese a que en su momento se trató de una solución provisional, desde hace dos años una escuela de enseñanza media local funciona en aulas móviles, montadas en contenedores, que el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe instaló en el barrio Acindar, de esta ciudad, hasta que se construyeran las salas definitivas.
A ese funcionamiento precario se suma que la escuela, a la que asisten 400 alumnos y 50 docentes, fue saqueada en cinco oportunidades.
Manos anónimas ingresaron reiteradamente para robar vidrios, cables, ventiladores, ventanas, puertas y hasta los pizarrones. El deterioro de los salones, con paredes y techos de chapa, impide el normal dictado de clases, que se suspenden cuando llueve.
La situación hace recordar la controversia suscitada en diciembre de 2000 en la provincia de Santa Fe, cuando se propuso la utilización de contenedores para alojar detenidos, ante el avance de la inseguridad.
También el gobernador bonaerense, Felipe Solá, anunció en octubre de 2002 su intención de adquirir contenedores para albergar detenidos, con el fin de evitar hacinamientos en las cárceles. En el distrito bonaerense, durante la gestión ministerial de Graciela Giannettasio, se dictaron clases en carpas, ante el deterioro de edificios escolares.
Pago del alquiler
De las tres aulas improvisadas, una es utilizada como depósito de materiales de construcción. En las otras dos se ubican los chicos. Por el alquiler de los contenedores, el gobierno provincial paga $ 600 por mes.
“Cuando hace frío se congelan, cuando hace calor se cocinan y cuando llueve se mojan”, aseguró la profesora Susana Laburia, que dicta la materia informática bancaria en el establecimiento educativo, el único de enseñanza media de una populoso barrio de la zona norte de esta ciudad.
“Tengo que traer fotocopias todas las clases porque no hay ni pizarrón para escribir”, reveló la docente, y agregó: “Y en alguna oportunidad compartimos el salón con otra docente. No sólo juntamos a chicos de distintos años, sino que mezclamos asignaturas: matemática e inglés”.
La falta de espacio en la Escuela de Enseñanza Media Nº 384 Albert Sabin, de esta ciudad, obligó a que se tuvieran que reunir varios cursos para dictar distintas asignaturas al mismo tiempo: lengua, contabilidad e inglés, por ejemplo, se dictan en forma simultánea.
La comunidad escolar espera que se terminen de construir las tres aulas prometidas por las autoridades provinciales. Pero la obra se demora y los padecimientos de los alumnos no se terminan. Los trabajos comenzaron en agosto último y su ejecución estaría a cargo de beneficiarios de los Planes Jefes y Jefas de Hogar.
“Nos prometieron terminar las nuevas aulas para julio próximo, pero no podemos esperar tanto”, se quejó el director de la escuela, Guillermo Rosas. “Ya no se puede dar clases en estos obradores -dijo-. ¿De qué calidad educativa me hablan cuando los chicos no tienen las condiciones mínimas para estudiar?”
“Siempre funcionamos en los edificios de otros establecimientos y trabajamos en medio de las obras, amontonados, poniendo parches, compartiendo espacios”, relató Rosas, con resignación.
Ante la requisitoria periodística, el director Rosas remató: “Es una vergüenza. Tenemos que guardar todos los días las sillas y los bancos bajo llave para resguardarlos. Vivimos una mudanza permanente. Es la historia de la escuela”.
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