EN ROSARIO DOS PERSONAS POR DÍA EXPLICITAN SU NEGATIVA A SER DONANTES
Desde la entrada en vigencia de la ley de donante presunto el pasado 5 de abril, un promedio de dos personas por día se acerca a la sede del Centro Unico de Donación, Ablación e Implante de Organos (Cudaio) en Rosario para dejar establecido por escrito que no quieren ser donantes de órganos. Quienes se niegan, lo hacen, en la mayoría de los casos, “por temor al tráfico de órganos o a que los den por muertos sin estarlo”, explica la psicóloga María Alejandra Rigalli, coordinadora de los operativos de trasplante del Cudaio. Un miedo que, asegura, “no tiene fundamento”. Aunque no hay cifras oficiales hasta el momento, los que optan por ser donantes siguen superando a los que se niegan en un porcentaje de 60 a 40, pero si no se intensifican las campañas a favor puede pasar que el número de no donantes empiece a trepar, tal la sospecha no oficializada de quienes trabajan en operativos de trasplante en todo el país.
De cara al día del donante -que se celebra mañana- el Cudaio viene realizando una serie de actividades para la comunidad en las que difunde el espíritu de la ley con el objetivo de que haya más sí que no.
En abril, la Cámara Alta modificó la ley Nº 24.193 sobre Ablación e Implante de Organos que regía en el país desde 1993. La nueva norma estableció, entre otros puntos, que las personas “podrán manifestar en forma expresa su voluntad negativa o afirmativa a la ablación de órganos de su propio cuerpo”, y que si no lo dejan escrito en los lugares legales habilitados se presume que la persona es donante.
“Si alguien expresó que sí es donante se va a cumplir su voluntad y si expresó que no, también. Y aunque la ley es clara, aparecen las dudas”, relata Rigalli quien sostiene que “en nuestro país hay mucho miedo infundado, ya que en realidad no hay ni una sola denuncia en todo el territorio sobre tráfico de órganos, ni ningún caso investigado”.
Y se anima a ir más allá. “Para los que piensan que alguien con dinero es capaz de comprar órganos y contratar a un equipo de médicos paralelo, con los riesgos que eso implicaría, hay que hacerles saber que si una persona no está en condiciones de esperar un órgano en la Argentina, y tiene o consigue los recursos económicos, la salida es hacer la intervención en el exterior donde con dinero se puede acceder y es legal”, dice Rigalli y pone como ejemplo el caso de la rosarina Betina García que se sometió a varios trasplantes de médula en Francia.
El coordinador médico de trasplantes del Cudaio, Juan Pissinis, también advirtió que la mayoría de la gente todavía no llega a comprender los alcances de la nueva legislación. “Lamentablemente queda como flotando que la ley obliga a donar y no es así. La ley está diciendo que la gente se exprese, ya que se trata de un tema de responsabilidad social donde ningún adulto puede hacerse el desentendido”, sostuvo.
EL ROL FAMILIAR
La principal modificación respecto de la ley anterior es que hasta el 5 de abril, si alguien no había manifestado por escrito su determinación de ser donante o de no serlo, era la familia la que tenía la última palabra. Ahora se privilegia la voluntad individual aunque la familia sigue teniendo cierto protagonismo.
El artículo 25 de la nueva ley establece que cuando no hay registro escrito de la voluntad del potencial donante se le pedirá testimonio a sus familiares “para que digan si la persona en vida, quería o no quería donar. Ya no es una autorización, pero si la familia asegura que en vida esa persona había dicho que no quería ser donante la posición del Cudaio es que respetamos el testimonio”, indicó el médico. Y subrayó que, frente a esta situación, la ablación no se realiza.
En rigor, el mes pasado se frustró un operativo en el Hospital Centenario por este tema. Un hombre que estaba en condiciones de ser donante no había expresado su decisión en vida y como la familia testimonió que él “decía siempre que no deseaba donar”, se tuvo en cuenta dicho testimonio.
En los casos en que hubiese contradicción entre los familiares directos, se hace valer la sospecha de que la persona es donante, por eso, es “tan importante que aunque no se lo exprese por escrito, cada uno hable del tema en su casa”, insiste la psicóloga.
Desde la entrada en vigencia de la nueva ley se hicieron en Santa Fe dos operativos cuyos protagonistas eran personas que no habían dejado escrita su voluntad.
El primero fue el 18 de abril último cuando se ablacionaron los órganos de un hombre de 40 años que falleció en la capital provincial y cuya esposa dio testimonio de que oportunamente el marido había expresado que quería ser donante. El segundo caso fue el pasado 24 de mayo. Un joven de 27 años murió en Villa Constitución a causa de un accidente de tránsito. No había dejado escrito su deseo en vida y fue la familia la que testimonió a favor de la donación.
EL TRÁMITE
Quienes opten por la afirmativa o la negativa deben dejar constancia a través del formulario “Acta de Manifestación Expresa de Voluntad de Donación de Organos y Tejidos” de su decisión. El documento está disponible en el Registro Civil, la Policía Federal y la sede del Cudaio. Lo expresado a través del carnet de conductor no va más. Quienes estén convencidos de que no quieren donar también pueden recurrir al Correo Argentino y enviar al Incucai un telegrama explicitando la determinación. El trámite es gratuito.
Todos los datos van a parar a un sistema nacional denominado Sintra. “A esa base de datos recurren los coordinadores de operativos para saber la situación del donante potencial”, señaló Rigalli y remarcó contundente que “siempre” se respeta esa voluntad.
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