EN ROSARIO LA EPE PIERDE 80 MILLONES POR AÑO A CAUSA DEL HURTO Y EL FRAUDE
Unos 80 millones de pesos anuales. Esa es la cifra que se estima pierde la Empresa Provincial de la Energía (EPE) por el hurto y el fraude en el suministro del servicio en todo el territorio santafesino. El monto equivale al 10 por ciento del presupuesto anual de la empresa. Curiosamente, ambas maniobras se dan por partes iguales tanto en los barrios marginales como en los acomodados de clase media, donde se alteran los medidores o se utilizan otros artilugios para abonar un porcentaje ínfimo del realmente utilizado.
“En ambos casos se hace un uso absolutamente irracional de la energía. En las villas se la utiliza para todo, desde cocinar hasta calentar los hogares. Y algo similar ocurre entre la clase media, que adultera los medidores y no cuida el consumo porque no lo paga”, explicó una alta fuente de la firma. Lo cierto es que hoy el interventor de la EPE, Luis El Halli Obeid, presentará un plan para poner en caja esta situación.
“El primer paso es combatir el fraude, porque es más sencillo. Quienes lo realizan son personas que tienen medidor, pueden pagar la luz y contra las que se puede incluso accionar judicialmente”, explicó un íntimo colaborador del interventor.
El dato no es menor si se tiene en cuenta que desde la firma quieren “poner en caja” a por lo menos 50 mil usuarios hogareños y pequeños negocios que estafan a la empresa, fundamentalmente con la baja tensión. Es decir, que de 900 mil clientes, al menos estos 50 mil estarían ya detectados y se los intimará a ingresar formalmente al mercado energético.
El Halli Obeid presidirá hoy un seminario en el que se expondrá la delicada situación por la que atraviesa la empresa y los lineamientos para solucionarla. Bajo el nombre “Bajar pérdidas para controlar la demanda”, funcionarios, especialistas y técnicos darán un diagnóstico acabado de la situación en el salón de conferencias de la sede de la Gobernación local, Santa Fe y Moreno (ver aparte).
Energía perdida
Si bien las autoridades de la empresa tienen cuantificada la pérdida económica, también está estudiada la pérdida total de la energía generada en la provincia.
En este rubro, la EPE asegura que si se mide en 100 la energía suministrada, se cobra 77, lo que significa un 23 por ciento del fluido diluido en el espacio.
“De ese 23 por ciento, el diez se estima que son pérdidas técnicas, que tienen que ver con la longitud del cableado, con el calor y el funcionamiento de los transformadores, pero hay un 13 por ciento de pérdidas que eufemísticamente se denominan no técnicas, que son por hurto, robo y fraude”, señalaron desde la empresa.
Rosario aporta en este despilfarro de energía eléctrica el 50 por ciento. “Tanto Rosario como la capital provincial, mantienen los guarismos en relación a los usuarios que tienen. En el primer caso es del 50 por ciento, y en el segundo caso es del 20 por ciento”, explicaron desde la firma.
En ese marco, las autoridades indicaron que hay zonas donde “no hay tanto desmadre o canilla libre de consumo”, como por ejemplo en las ciudades de Reconquista, Cañada de Gómez y Esperanza, entre otras pocas.
“En todas estas cuestiones también hay un gran componente cultural de las poblaciones. Por ejemplo, en el gran Rosario una de las localidades con mayores problemas es San Lorenzo, y en rigor no hay ninguna explicación técnica, más bien es cultural”, señalaron.
Bajo esa óptica estiman que será una tarea mucho más difícil blanquear el consumo de luz en los barrios marginales. Es que de acuerdo a los relevamientos realizados, en asentamientos precarios o villas miserias se utiliza la luz a toda hora del día y con todos los elementos posibles. “Desde calefones eléctricos hasta parrillas puestas sobre los cuarzos para cocinar y elásticos para calentar las casas. Son las 24 horas del día con una demanda que no cesa. También aquí funciona lo cultural, sobre todo en lo que atañe al consumo desmedido de las zonas muy urbanizadas”, indicaron.
Así, las autoridades de la EPE intentan que la población tome conciencia y comience a cambiar hábitos en relación a la utilización del servicio. “Tanto en invierno como en verano, ya sea por el frío como por el calor excesivo, tenemos picos de consumo que producen daños y desperfectos en el sistema”, remarcaron desde la EPE.
Lo cierto es que por culpa de los acondicionadores de aire o las estufas eléctricas, la red de la EPE no puede soportar una pérdida de la energía del 13 por ciento sin que se resienta o explote alguna subestación transformadora.
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