EN ROSARIO, LA MITAD DE LOS CHICOS FUMÓ ANTES DE LOS TRECE
La lenta y progresiva implementación en la provincia de Santa Fe de la ley para restringir el consumo de tabaco tiene un enemigo casi invisible y muy difícil de derrotar: la cada vez más temprana iniciación de los jóvenes en el vicio. En Rosario, el 21 por ciento de los adolescentes de 13 años fuma más de un cigarrillo por día. A esto se suma que casi la mitad de ellos ya probó el vicio, y de este total un 43 por ciento seguirá fumando. Los médicos afirman que esta población ya tiene hipotecado su futuro de salud. Los datos son el resultado de un trabajo de investigación sobre la situación actual del tabaquismo en los adolescentes en la ciudad, realizado por la Fundación Cardio y la Sociedad de Cardiología de Rosario, junto con la Municipalidad.
La investigación, que abarcó 16 escuelas y más de 300 chicos, revela que el consumo de tabaco se inicia en edades cada vez más tempranas y comprueba un dato que los especialistas temían: Rosario está a la altura de las sociedades desarrolladas donde el 80 por ciento de los fumadores se inicia en la adolescencia y el 19 por ciento lo hace antes de los 15 años.
La necesidad de sentirse parte de un grupo, la posibilidad de experimentar un alivio por situaciones familiares difíciles y la influencia de la publicidad son las principales motivaciones que llevan a los adolescentes a iniciarse en el vicio.
Cada vez más temprano
El cardiólogo Carlos Lorente y la psicóloga Cristina Paz, de la Fundación Cardio, coordinaron las encuestas a 305 alumnos de octavo año. El trabajo se desarrolló durante los meses de septiembre a noviembre, a través de talleres educativos en las escuelas. Los resultados fueron presentados en el último Congreso de Cardiología realizado la semana pasada en Rosario y publicados en el Libro de Resúmenes de Trabajos Libres del congreso.
Los especialistas se sorprendieron porque la mayoría de los chicos, si bien manifestaron conocer los riesgos del cigarrillo -“trae cáncer de pulmón”, decían-, fuman igual.
La muestra observó que el 48 por ciento de los adolescentes había probado alguna vez el cigarrillo. El mayor porcentaje (42) lo hizo entre los 12 y 14 años; el 26,2 lo hizo entre los 10 y 12; el 20,6 entre los 14 y los 17; y el 8,9 antes de los 10 años. En estos números se observó que es levemente mayor el porcentaje de mujeres que probó el tabaco con respecto a los hombres. Del total de los que fuman, el 14 por ciento son fumadores ocasionales (lo hacen esporádicamente, por ejemplo los fines de semana), mientras que el 7 por ciento son regulares, es decir que consumen entre uno y 10 cigarrillos diarios. Las mujeres presentan una mayor tendencia a fumar ocasionalmente, sobre todo los fines de semana (64 por ciento) mientras que los varones se enrolan en la conducta de fumadores regulares (65 por ciento). Y son exclusivamente hombres los que fuman más de 20 cigarrillos por día.
Entre las causas del aumento en el consumo, los expertos señalaron con contundencia la influencia de la publicidad.
“Si tu cigarrillo dice… te ganás un metegol”, es uno de los eslogan utilizados por una de las tabacaleras para dirigirse claramente al público adolescente. Las empresas del sector apenas obtienen un 10 por ciento de ganancias con este público, sin embargo “invierten, porque saben que si se inician tempranamente, allí tienen fumadores de por vida”, señaló Lorente.
También la publicidad está asociada directamente al deporte, con la contradicción que eso significa. “El fumar hace que los chicos rindan menos en el deporte, tengan dificultades para respirar y se agiten con más facilidad”, explicó el cardiólogo.
Las principales publicidades se exhiben en cines asociando al cigarrillo a situaciones bellas y exitosas, ya que el 75 por ciento de la audiencia es joven. Además determinadas premisas de advertencia, como “el fumar es perjudicial para los jóvenes” desata actitudes paradojales. La psicóloga explicó: “Esas propagandas tienen mayor impacto porque implican adoptar una conducta de riesgo. Además ven que prender un cigarrillo es pasar a ser adulto, por lo tanto dejar de ser joven”.
Efectos acumulativos
“Fumar tiene efectos acumulativos”, confirmó el cardiólogo, de allí que el riesgo de padecer una de las 25 enfermedades derivadas del cigarrillo está en relación directa a cuándo se haya empezado a consumir y cuánto se fuma diariamente. “Un chico que comienza a fumar muy temprano, y desde ese momento fuma varios cigarrillos, tiene hipotecado su futuro de salud, para edades tan tempranas. Seguramente va a padecer enfermedades cardiovasculares”, sentenció.
Las afirmaciones del médico están ratificadas por cifras internacionales que muestran que el 50 por ciento de los fumadores muere por causas relacionadas con el cigarrillo. Hoy, en el mundo, hay mil cien millones de fumadores. De ellos 250 millones van a morir por causas del tabaquismo (más de 5 veces la cantidad de muertes que tuvo la Segunda Guerra Mundial). En nuestro país, el 40 por ciento de las muertes están emparentadas con el cigarrillo.
Entre las enfermedades más importantes derivadas del tabaquismo se encuentran las cardiovasculares. El infarto de miocardio es la causa líder de muerte en la sociedad occidental. Esta enfermedad mortal es causada por tres factores: el colesterol elevado, la hipertensión y el tabaquismo. Pardójicamente los tres factores se pueden controlar. “Si consiguiéramos que la gente mantuviera su colesterol bajo y dejara de fumar, obtendríamos un impacto en salud pública impresionante”, dijo Lorente.
Si un chico de 11, 12 o 13 años consume un cigarrillo por semana aumenta 18 veces la posibilidad de convertirse un fumador empedernido, por la adicción que produce la nicotina. Sin embargo, “todos piensan que no les va a afectar, hasta que empiezan a depender del cigarrillo: se esconden en el baño de la escuela para poder fumar, lo hacen a escondidas de los padres o buscan estar fuera de casa para poder fumar tranquilos”, confirmó el médico.
Aunque los riesgos no son sólo para los consumidores habituales, sino que se reflejan en los fumadores ocasionales. “Un fumador de pocos cigarrillos por día, que un día consume 20 cigarrillos, le sucede lo mismo que a aquél que no bebe nada de alcohol y en una noche se toma todo junto. Entonces padece una intoxicación más importante que el consumidor habitual”, confirmó Lorente.
Según los datos de la encuesta, la mayoría de los jóvenes empieza a fumar por la necesidad de verse aceptado en el grupo de amigos. De hecho muchos no tienen deseos de fumar, pero se sienten presionados por los demás. “A esta edad son más vulnerables a la opinión ajena”, explicó la psicóloga. De allí que los talleres de tabaquismo para jóvenes estimulen fuermente la decisión individual. “Se insiste en que se puede pertenecer a un grupo y pensar diferente sin que esto signifique la expulsión”.
Además, los profesionales buscan formar agentes de salud entre los adolescentes para que ellos influyan positivamente en este sentido y tengan la capacidad de decir que no. La psicóloga señaló que “los que empiezan a fumar tienen menos recursos internos (de relación) y tratan de buscar en un objeto externo esa falta”.
Los principiantes suelen además tener poca contención familiar. De hecho se observó que muchos empiezan a fumar para paliar la ansiedad ante los problemas familiares y la presión académica. “Es un paliativo”, destaca Paz. Sin embargo, el motivo predominante fue la necesidad de pertenencia a un grupo.
El ejemplo de los adultos también influye mucho, tanto padres como docentes y médicos. “Esto no significa que los padres o docentes fumadores no puedan hablar a los chicos sobre la importancia de no fumar. Al contrario, se comprobó que los que hablaron como fumadores, explicando la importancia de no caer en la trampa que ellos cayeron, tuvieron gran impacto en los chicos”, dijo Paz.
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