EN ROSARIO SE EXTIENDE LA PRÁCTICA DE EMBALSAMAR A LOS MUERTOS
Englobadas bajo el concepto de tanatopraxia, las prácticas de conservación y estética de cuerpos alcanzan al 10 por ciento de los decesos que se registran en Rosario.
Según explican especialistas en la liturgia de la muerte, la tanatopraxia constituye un alivio emocional para los familiares y amigos del fallecido. “El dolor no se quita, pero ayuda a disminuir la angustia”, explicó un experto colombiano en el tema, que recientemente visitó la ciudad de Rosario, según publica Lacapital.com.ar.
La idea es demorar la descomposición con el objetivo de estirar el tiempo necesario para la contemplación de los deudos. A ello se suma la utilización de maquillaje, y otros artilugios estéticos, que buscan darle al fallecido un aspecto natural.
De acuerdo con datos suministrados por una empresa que practica esas técnicas, en Rosario se hacen unas intervenciones mensuales, y la modalidad se extiende a distintas ciudades del país.
Cabe aclarar que los métodos de preservación utilizados no son iguales a los que popularizaron los egipcios a sus muertos. Tampoco duran cientos y miles de años, sino que producen un retardo de la descomposición de las células por cuatro o cinco días.
El tratamiento consiste en utilizar fluidos de inyección arterial que otorgan una coloración natural y una textura hidratada a la piel. A su vez se incluyen otros fluidos que fijan las células de tejidos cavernosos como órganos toráxicos, abdominales y encefálicos. A su vez, se practican técnicas para desinfectar, eliminar la microfauna cadavérica exterior y desodorizar los cuerpos. Para estas últimas intervenciones, se utilizan, además, talcos y geles para cubrir zonas laceradas por cirugías o accidentes y para contener las secreciones corporales.
Finalmente, el rostro se reaviva con lápices labiales y rubores; el cabello con champúes humectantes, y el cuerpo con jabones y lociones antibacterianas.
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