EN SANTA FE NO ESTUDIAN NI TRABAJAN 111 MIL JÓVENES
En medio de los promocionados operativos para combatir el empleo en negro y a contramano de los esfuerzos oficiales por instalar la idea de que se trabaja para alcanzar la excelencia educativa, lo cierto es que un nutrido contingente de santafesinos no trabaja ni estudia. Según un informe elaborado por la consultora Equis, que encabeza el sociólogo Artemio López, en la Argentina el 19,1 por ciento de los jóvenes entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja. En Santa Fe, ese porcentaje se eleva exactamente un punto y se ubica en el cuarto lugar de un concierto de brazos caídos que lideran las provincias de Tucumán (23,9 por ciento), San Juan (23,7 por ciento) y Buenos Aires (21,7 por ciento). En total, de casi un millón 300 mil jóvenes argentinos en esa situación, más de 111 mil son santafesinos, lo que representa un preocupante 8,54 por ciento.
La estadística desnuda la profunda fosa desde la cual el gobierno electo que encabezará Jorge Obeid deberá partir para revertir tamaña realidad socioeconómica provincial y, también, un elemento incontrastable que viene a complementar las optimistas visones de algunos sectores que pregonan con énfasis la incipiente incorporación de mano de obra al mercado laboral.
Fuera del fragor de las campañas proselitistas, poco se habla acerca de la franja etaria que va de los 15 a los 24 años. El informe de Equis se basa en datos provenientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y pone en la mira, precisamente, a esos centenares de miles de adolescentes y jóvenes. Los resultados del análisis que la consultora realizó en torno de los índices de ocupación laboral y escolaridad entre esa población son, como mínimo, inquietantes. A nivel general, en todo el país y en los últimos doce meses se sumaron 127 mil jóvenes a ese mapa de inactividad total. Y si se toman los últimos cuatro años el incremento de ese fenómeno alcanza un 38,4 por ciento. Son demasiados brazos caídos como para que cualquier gobierno permanezca indiferente.
Por supuesto que sería injusto mencionar la responsabilidad que le cabe a la futura administración provincial sin observar la incumbencia que tuvo el gobierno de Carlos Reutemann en la conformación de ese panorama. En ese sentido, la carencia casi absoluta de políticas activas que ayuden a reincorporar a esos jóvenes al universo laboral y educativo es un hecho irrebatible. El celo y empeño con que el secretario de Trabajo Oscar Ércoli ha piloteado los conflictos laborales y las demandas de las organizaciones de desocupados no alcanza, fundamentalmente porque el área de donde deberían salir las soluciones no es esa cartera.
“No hay respuestas para esa franja, salvo que la persona sea un jefe de hogar, que tenga hijos o que se trate de una joven embarazada”, reconoce Ércoli, quien recuerda que en principio, cuando el gobierno de Eduardo Duhalde comenzó a definir el perfil de los planes sociales, se pensó en abordar ese vasto sector juvenil. “El primer decreto de Duhalde preveía incorporar a los jóvenes de esa edad a los planes sociales, pero luego nunca se instrumentó”, recuerda el titular de la cartera laboral.
De ese dato dan cuenta la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la Federación de Tierra y Vivienda de la Central de Trabajadores Argentinos (FTV), y Barrios de Pie, por citar sólo a las organizaciones piqueteras con fuerte poder de movilización. Esas agrupaciones, en numerosas oportunidades, acudieron a las secretarías de Promoción Social municipal y de Promoción Comunitaria de la provincia en busca de respuestas a la crisis que atraviesan los jóvenes casi niños que no trabajan ni estudian. “Nadie puede decir que no hemos reclamado un lugar para nuestros jóvenes”, reflexiona Juan Carlos Rodríguez, uno de los principales referentes de la FTV.
“Lo hemos planteado un montón de veces, porque ésa es la franja más débil, incluso habría que medir esa franja desde los 14 años, porque desde esa edad los chicos comienzan a necesitar una salida laboral”, aporta Ércoli, como quien conoce el paño.
Artemio López, refiriéndose al problema a nivel nacional, considera que existen orígenes no del todo vinculados a la economía: “En la Argentina hoy no existe el clásico ascenso social que se alcanza a través del estudio y del trabajo. Los modelos a seguir son la fama fácil, la compulsión por hacer de los chicos deportistas o artistas exitosos, y la corrupción como forma de enriquecimiento. Es decir, faltan ejemplos de los mayores”.
Una sola cosa es cierta: en Santa Fe viven 556.202 jóvenes entre 15 y 24 años y 111.810 no trabajan ni estudian. Representan el 20,1 por ciento del total en la provincia y más del 8 por ciento a nivel nacional. No es la única herencia que deja el gobierno que se va de la Casa Gris el próximo 10 de diciembre ni tampoco la administración Reutemann es única responsable de ese ominoso dato. Sin embargo, sería deseable que a la hora del balance que todo mandatario saliente exterioriza al despedirse, se reconozca esa herida abierta en una sociedad que ya tiene sobre su epidermis tantas otras magulladuras.
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