EN SANTA ROSA DE LIMA TAMBIÉN QUIEREN VOLVER A COMER EN CASA
“Si vivimos en una provincia tan rica, ¿por qué estamos acá sufriendo hambre?”, se preguntaron los vecinos e instituciones que concretaron el primer foro en Santa Rosa de Lima “por el derecho a una alimentación adecuada”. Es que las buenas noticias de reactivación económica y plena ocupación no llegan a todos lados por igual: “acá nosotros luchamos todos los días para poder comer”, sintetizó Jorge, un albañil del barrio que participó del foro.
La iniciativa surgió del espacio interinstitucional que integran Cáritas Parroquial, las escuelas 1.298 Monseñor Zazpe y la 809, el Servicio de Educación Popular, el Centro de Acción Familiar N° 21, el Ciame, el Centro de Salud Mendoza Oeste, el MTL, Desocupados en Lucha, Canoa, Vecinos autoconvocados y la asociación de pensionados Ley 5.110. “Desde el año 1999 venimos trabajando para ver qué se puede hacer para mejorar la situación en el barrio”, señaló Juan, de Canoa.
Y si bien las preocupaciones son muchas, la propuesta de elaborar un documento para ser entregado a la Defensoría del Pueblo, Derechos Humanos y la Legislatura, surgió del incremento de casos de anemia en chicos de ése y otros barrios y del rumor, que luego fue certeza, del reemplazo de cajas de alimentos por tickets.
Los datos de la vida cotidiana
“El dato de anemia no nos sorprende porque nosotros estamos viendo la situación cotidiana”, señaló Ana María Martínez. “Lo que vemos es un estado de pobreza creciente. y que aún los chicos que van a comedores y copas de leche no están en buen estado de salud; son menuditos, tienen fáciles quebraduras. Lo cotidiano nos hace ver que lo que ingresa en el grupo familiar es sumamente escaso”.
Lo que ingresa es un plan social como entrada regular y changas que “están mal pagas” o implican trabajar “en el mes una semana si y otra no”. Pero además está la novedad de la entrega de ticket, cuestión que observan como positiva pero siempre y cuando “el monto permita acceder a los alimentos”. Por esa razón piden que el monto sea de $ 350 y no de $ 35.
En realidad, para los integrantes del foro la cuestión pasa por volver a comer en casa, en un ámbito donde la nutrición no se reduzca sólo a recibir alimentos, sino que vaya acompañada de la atención afectiva, psicológica y psicomotriz. Para llegar a ese objetivo, proponen un trabajo articulado entre todas las instituciones para seguir luego, cada una desde su lugar, abordando el tema desde aristas particulares, “fundamentalmente con los vecinos”.
“No somos necios, hay reactivación”, admiten, pero piden que no se pierda de vista que también hay un alto porcentaje de indigencia, que las cifras de desocupación se pueden leer de distinta manera si se incluyen o no los planes sociales y que los chicos no sólo tienen derecho a comer al mediodía.
¿Por qué no reconducir todo el dinero que se invierte en comedores y copas de leche y lograr que la familia vuelva a comer en casa?, se preguntan los integrantes del espacio. Y aclaran que “el horizonte es defender el derecho al trabajo”.
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