EN SOUTHERN WINDS NO SE SABE QUIÉN PAGA LOS SUELDOS
Tras los escándalos por el caso de las valijas con drogas, el misterio envuelve de nuevo a Southern Winds (SW). Esta vez, las incógnitas emergen del origen del dinero que utilizó la aerolínea para pagarles a sus empleados. Son casi $ 12 millones -2,7 millones mensuales, más el medio aguinaldo- que fueron desembolsados para 950 trabajadores en los últimos cuatro meses.
Todos los pedidos de información al respecto han desencadenado, en estos días, una situación sin precedente en el mercado: tanto el Gobierno como el grupo chileno LAN -que firmó un acuerdo para asistir a la empresa-, e incluso la propia SW, niegan que los montos hayan salido de bolsillos propios. Aun así, los empleados de la aerolínea -que hoy cubre cuatro destinos con un solo avión- están al día con sus sueldos.
En la Secretaría de Transporte, que conduce Ricardo Jaime, dicen que los fondos no salieron del Gobierno. “Lo negamos terminantemente”, sostuvieron, enérgicos, funcionarios y voceros de esa dependencia consultados por LA NACIÓN. Idéntica respuesta se obtuvo en las oficinas de SW. Sin embargo, en el sector no son pocos los que apuntan al Estado como el verdadero financista de la compañía de Juan Maggio.
En marzo pasado, cuando LAN ingresó en el mercado local, se comprometió a colaborar con SW por tres meses. Desde el Gobierno se dijo entonces que sería ese grupo el encargado de pagar los salarios. No es lo que afirman los chilenos. “Durante la vigencia del convenio, LAN no pagó los sueldos de SW. Ese compromiso sólo incluyó asistencia técnica, compra de pasajes adelantados e intercambio de pasajeros, pero no se puso ni un peso para los sueldos”, confió a LA NACIÓN un directivo cercano a las negociaciones.
Ese acuerdo venció a principios de junio y habría servido para amortiguar el cimbronazo financiero que significó para SW el fin del subsidio que decidió quitarle el Gobierno a raíz del escándalo de las valijas en Madrid: $ 8 millones por mes.
Tanta es la incertidumbre, que hay quienes llegaron a especular con que los sueldos del último mes habían sido pagados por un posible comprador de SW. Pero el grupo inversor encabezado por Horacio Rozemblum, que anunció que adquiriría la empresa si los resultados de una auditoría que está haciendo por estos días lo conformaban, también negó cualquier pago.
“Nosotros nos comprometimos a realizar una auditoría para ver el real estado de la empresa, pero en ningún momento a adelantar dinero. Tenga la certeza de que este grupo no ha depositado ninguna cifra ni lo hará hasta no resolver definitivamente la compra”, dijo a LA NACIÓN un vocero de Rozemblum.
La cuestión produce revuelo en la oposición. En los últimos días, varios legisladores han intentado obtener, sin éxito, datos concretos. El diputado nacional Ariel Basteiro (Partido Socialista-Buenos Aires) aprovechó la ocasión para acusar al Poder Ejecutivo. “Los fondos salen del Gobierno, puntualmente de la Secretaría de Transporte.” Basteiro es también dirigente de la Asociación del Personal Aeronáutico.
En este contexto, asoma un segundo desencuentro: la cantidad de empleados de la compañía. Apenas empezaron los problemas por el tráfico de drogas, SW tenía unos 820 trabajadores. Hoy exhibe 130 más. La cifra es significativa, porque de la magnitud de la plantilla depende el monto que debió recibir para el pago de salarios.
La nebulosa informativa alienta más rumores. Se llegó a decir, por ejemplo, que el Gobierno había acordado con Repsol YPF el suministro de combustible y que ese insumo sería pagado más adelante. Pero en la petrolera lo negaron: “Sólo se le vende en la medida en que pague; no hay crédito para Southern Winds”.
También proliferan las dudas acerca de la venta de la empresa. Porque, si bien en SW dicen que Maggio ya firmó el contrato de due dilligence -auditoría de compra- y que está de acuerdo con la operación, la parte compradora no ha dado pasos concretos. “Nosotros firmamos, pero no hay novedades”, dijeron a LA NACIÓN en SW. “Estamos a fojas cero con la auditoría”, respondió David Esquivel, del grupo de Rozemblum.
Sin embargo, tales dificultades no afectarán a los empleados: esta semana, alguna mano ignota habrá depositado $ 2,7 millones para pagar los sueldos de julio.
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