EN SUS ÚLTIMOS MINUTOS DE JUEGO, TODO EL EQUIPO AYUDARÁ A ACOSTA A LLEGAR AL GOL 300
Al hombre de los 37 años y los 299 goles se le aflojan las piernas, le gotean los ojos, se le acelera el corazón. Es su última semana en actividad, no hay marcha atrás y demasiadas cosas esperan por él:
Luego de 18 años de carrera a puro festejo, lo esperan sus 90 minutos finales, el sábado a las 19.45, ante Vélez, en su segundo hogar: el Nuevo Gasómetro.
Después de sus 122 goles en San Lorenzo, tras el pitazo final lo aguarda un llanto que dejará huella, en él y en la hinchada que lo disfrutó en sus cuatro etapas.
En esta última fecha del torneo (para Boca y San Lorenzo, que adelantaron su partido), no se encontrará con 90 minutos placenteros. Todo lo contrario. Deberá seguir trabajando para atrapar tres objetivos: que San Lorenzo se aferre al subcampeonato y que él llegue a su gol 300 para, a su vez, seguir liderando la tabla (igual, si resulta o no goleador del Apertura se sabrá recién cuando los demás equipos terminen el torneo, en dos semanas).
Por último, este sábado, más que nunca, se encontrará con que todo San Lorenzo se rendirá a sus pies y jugará para él. Será el dueño exclusivo del equipo…
¿Alguna duda? No: ante Vélez, todos los centros serán para Acosta. Todos los pases irán hacia él, único encargado de dar la puntada final a cada jugada. Para que sume festejos. Para que se retire con fiesta. Para que coleccione sus mejores elogios y sus últimos aplausos oficiales (luego, claro, vendrá el partido homenaje, el domingo 21, en el estadio).
“Obvio que queremos que él se lleve toda la gloria —dice Ariel Carreño, su socio de ataque—. Qué mejor para mí que termine como goleador: él pasará a la historia y yo, a su vez, me quedaría con el orgullo de haber sido su último acompañante. ¿Si el gol 300 llegará luego de un centro mío? Creo que sí… Lo vamos a hacer”.
Damián Luna, otro que buscará asistirlo en su despedida, señala: “Dos de sus seguidores, Tevez y Cavenaghi, no estarán, y eso habría que aprovecharlo. Igual, la chance del Beto no nos condiciona: primero está el equipo… Lo demás llegará solo”.
Y Diego Capria, su competidor a la hora de ejecutar un penal para San Lorenzo, dará un paso al costado sin problemas: “Más allá de que San Lorenzo está por encima de los nombres y de que lo principal es que ganemos, si los goles son del Beto, mejor aún”.
Gorosito no cambiará el esquema ni Acosta pedirá que todos piensen en él. Eso, se sabe, se dará solo. El banquete estará servido. El gran comensal será ese jugador que se hizo mito corriendo hasta último momento como un pibe y goleando como un grande. Ese al que llaman Beto. Ese que, en este fin de año, será El señor de todos los honores.
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