EN TRES MESES SANTA FE CONTARÁ CON UN PLAN DE CONTINGENCIA
La Municipalidad de Santa Fe presentó la semana pasada los avances en la elaboración del Plan de Contingencia para la ciudad, ante catástrofes. Aunque el motivo del inicio del programa fue la inundación de 2003, el Plan abarca otras catástrofes naturales y no naturales.
El asesor del Plan, Pedro Zuccarini, de la Cruz Roja Alemana, dijo que “la primera fase la concluimos la semana pasada. Ahora empezamos a trabajar con los integrantes de organismos gubernamentales y no gubernamentales, y tratar de incluir a la comunidad, para lograr planes de capacitación comunitaria, que nos permita ayudar a la gente a buscar protección y que la misma sociedad pueda abordar sus planes de evacuación, y explicar cuáles son las zonas de mayores riesgo, y a la vez buscar paliativos”.
“Tenemos tres meses para la elaboración final del plan de contingencia. Tenemos que hacer algunos simulacros en la zona de mayor riesgo, para que no tengamos fallas. La idea es involucrar a todos los sectores y hacer un plan de la ciudad de Santa Fe y no de la municipalidad de Santa Fe”, dijo Zuccarini.
“Lo más importante es que la ciudadanía tenga los elementos y las herramientas”, concluyó.
Hace prácticamente un año la ciudad comenzó a debatir su propio plan de contingencia para saber qué hacer en una situación de desastre. Fue cuando estaba por cumplirse un año de la peor catástrofe hídrica ocurrida en esta capital y que dejó víctimas fatales, más de 100 mil personas afectadas en forma directa y un 26 % del casco urbano bajo agua. Fue también cuando aún no se terminaba de incorporar el concepto de que Santa Fe, rodeada de ríos, es una ciudad en permanente riesgo hídrico.
El proyecto siguió su curso y el pasado viernes fueron presentados los avances. En concreto es la conclusión de la primera fase del plan que -en esta etapa- tuvo un soporte netamente técnico y de diagnóstico, con determinación de zonas de riesgo, redes de servicios, densidad de población y sistemas de defensa.
La fase que se inicia ahora involucra en forma directa a la sociedad, a través de sus instituciones, organismos estatales, no gubernamentales y comunidad. Es el momento de revisar la teoría, cotejar los datos con la realidad, recoger experiencias y personalizar las responsabilidades. “Cada casillero del plan debe tener nombre y apellido”, explicó Pedro Zuccarini, el consultor internacional en políticas de emergencias naturales, perteneciente a Cruz Roja Alemana que desde hace un año asesora en el tema a la Municipalidad.
UNA ESTRATEGIA COMUNICACIONAL
Zuccarini está ligado a la tragedia hídrica de Santa Fe: la entidad que representa canalizó fondos para la construcción de viviendas destinadas a afectados de la inundación del Salado, y fue quien lideró desde un comienzo el desarrollo del plan de contingencia.
Con la coordinación de la Secretaría de Asuntos Hídricos municipal, convocó ayer a medios de prensa para explicar estos avances pero también para “establecer una estrategia de comunicación que haga énfasis en la necesidad de incorporar a toda la población al proceso de gestión del plan”. Ése es uno de los objetivos de esta segunda etapa. Para la semana próxima está previsto un taller con periodistas de la ciudad, a fin de profundizar en aspectos de la comunicación.
Esta segunda fase es “la oportunidad de revisar todo lo hecho hasta ahora”, con el aporte de la comunidad: “no puedo decir desde un escritorio que evacúen la población de Alto Verde por tal o cual ramal. Ellos conocen la situación y pueden establecer sitios más idóneos”, explicó el experto.
“Todo plan de contingencia depende de la capacidad de respuesta de la comunidad”, insistió, y para ello consideró fundamental que la gente tenga “las herramientas y la capacitación necesarias”.
Para ello resulta básico aceptar que “toda Santa Fe es un área de riesgo. Porque el que no queda afectado por estar dentro de las defensas, y se siente seguro por eso, tiene que saber que esa defensa puede fallar”.
UNA REALIDAD COTIDIANA
Una vez que todos están informados y capacitados, comienza la tercera fase que es la revisión de lo que existe, realización de simulacros y entrega del “producto final”, es decir, el plan de contingencia al que la gente deberá tener acceso, por ejemplo, a través de una página web. “La gente tiene que conocerlo, saber lo que está haciendo y manejarlo como algo cotidiano que es lo que hace a la eficiencia del plan”.
Tres meses es el plazo que se promete para concluir con esta tercera etapa. También será el momento de establecer los mecanismos de seguimiento para que sea un plan “dinámico y actualizado”.
Aún con un anclaje local, con la realidad de cada localidad en que se aplica, existen ciertos estándares para un plan de contingencia. “En desastres no hay que inventar mucho -opinó Zuccarini- porque las problemáticas son las mismas. Lo que es la novedad es poner nombre y apellido a los organismos que trabajan en cada ciudad”, concluyó.
MITIGAR, NO IMPEDIR.
Prevenir, mitigar y preparar a la comunidad son los principales objetivos de un plan de contingencia. No impedir un desastre. “Los desastres no tienen la culpa; es el hombre el que está invadiendo territorios”, sintetizó Pedro Zuccarini. Para que cumpla ese cometido, el plan tiene que ser conocido por todos, “y no quedar guardado, en secreto, en un cajón”.
LA FRASE
“La persona que indirectamente fue afectada en un desastre también es vulnerable. Porque aunque viva en una zona alta, si no puede mandar a los chicos al colegio, ni comprar víveres, si no puede trabajar, va a estar afectada. Y esa afectación indirecta causa problemas a nivel económico, problemas familiares, problemas psicológicos. Cuando hablamos de una afectación en Santa Fe, estamos hablando de todos los habitantes”.
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