EN TRES SEMANAS, UNOS 5 MILLONES DE FIELES PASARON POR EL VATICANO
Ha sido una verdadera Olimpíada de la Fe. Lo dijo ayer el responsable italiano de la Protección Civil, Guido Bertolaso, tras 21 días en los que alrededor de cinco millones de peregrinos circularon por la zona de la Basílica y la plaza de San Pedro para asistir a los tres días de capilla ardiente tras la muerte de Juan Pablo II (el 2 de este mes), a los funerales del Papa Wojtyla, al desarrollo del Cónclave y a las celebraciones tras la elección de Benedicto XVI.
“Todo ha funcionado bien, el comportamiento de los fieles ha sido ejemplar, nos han ayudado miles de voluntarios y 40 entes públicos y privados”, dijo. Anoche comenzó a ser levantado el último hospital de campaña para asistir a los peregrinos, que fue instalado en la plaza del Resurgimiento.
Bertolaso estimó que ayer, entre quienes fueron a la plaza de San Pedro y sus alrededores para seguir la misa de iniciación del pontificado del nuevo Papa, y los que vieron la ceremonia en las pantallas gigantes de televisión instaladas en varias plazas de Roma, se movilizaron unas 400 mil personas.
El jefe de la Protección Civil recordó también que a los funerales y a la ceremonia de ayer asistieron muchos líderes mundiales, lo que obligó a adoptar extraordinarias medidas de seguridad y de reorganización del tránsito ciudadano.
“Todo anduvo muy bien, sin ningún problema, y los italianos demostramos que somos capaces de organizar bien estas situaciones que son de emergencia desde el punto de vista de la Protección Civil”, aseguró el funcionario de Roma.
Guido Bertolaso informó que en estas tres semanas intervinieron 15 mil voluntarios de la Protección Civil que vinieron de toda Italia y 20 mil miembros de las fuerzas de seguridad.
El trabajo de los italianos ha sido tan bueno que los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en agosto en Colonia, Alemania, con la presencia protagónica del Papa, han pedido a la Protección Civil que dirige Guido Bertolaso que colaboren en la organización del acontecimiento.
Ayer fue también ejemplar la desmovilización de los 400 mil peregrinos. Por los dos aeropuertos de Roma —Fiumicino y Ciampino—, las estaciones ferroviarias, las autopistas que trajeron y llevaron a miles de pullmans y de automóviles, partieron los fieles, en especial los que regresaban, agotados por la intensa jornada, a Alemania.
A las diez de la noche habían partido ya todos los trenes especiales internacionales, rumbo a Francia, Suiza y Alemania, entre otros destinos. También lo hicieron los convoyes internos que salieron rumbo a Milán, Verona, Génova, Turín, Nápoles, Bari y Palermo.
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