EN UN ENCUENTRO HISTÓRICO, ROSARIO Y CÓRDOBA PROMETIERON INTEGRARSE
Los intendentes de Rosario y Córdoba, Miguel Lifschitz y Luis Juez, dieron ayer el puntapié inicial para conformar un lobby entre ambas ciudades con el objetivo de motorizar diferentes aspectos vinculados a sus gestiones de gobierno y priorizar un intercambio fluido en el ámbito del comercio y la producción. Ambos jefes comunales firmaron ayer la Declaración de Córdoba y acordaron ponerse a “laburar ya”, como sentenció Juez con su inequívoco tono coloquial. Con su singular manera de hablar, el intendente de la ciudad mediterránea elogió el transporte y la salud de la Municipalidad de Rosario, a la que calificó como “un espejo donde mirarse”. Los intendentes acordaron reencontrarse en Rosario a fin de marzo y pedir una entrevista con el presidente Néstor Kirchner.
Apenas se encontró con su par cordobés, Lifschitz fue declarado huésped de honor en el Palacio Municipal 6 de Julio. Allí estaba también la mayoría de los secretarios de la administración rosarina, empresarios, industriales y miembros de la Bolsa de Comercio. Por el lado de Córdoba, el gabinete de Juez en pleno y representantes de organizaciones productivas.
La intención al firmar la declaración fue “ratificar las acciones impulsadas por los gobiernos provinciales de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, tendientes a fortalecer la Región Centro”. Además, se pedirá a la Junta de Gobernadores (organismo decisorio en la Región) que incorpore el “capítulo urbano” en su formulación de políticas regionales, ya que “en las ciudades habita la mayor parte de la población de la Región”.
Un acuerdo fundamental pasará por complementar los planes estratégicos de Córdoba y Rosario para contribuir al desarrollo socioproductivo de ambas poblaciones y sus entornos metropolitanos. Entre otras cosas, se impulsará la conclusión de obras como la autopista Rosario-Córdoba y la reactivación de la conexión ferroviaria de transporte de carga y pasajeros. Desde las políticas públicas, se afianzará el intercambio de experiencias sobre la reforma del Estado municipal.
Las dos “segundas”
Lifschitz fue el primero en hablar apenas fue recibido en la Municipalidad local, frente al río Suquía. Por las dudas, señaló: “Para no generar suspicacias, acá están los intendentes de las dos ciudades más importantes del interior del país”.
Según Lifschitz, la reunión sirvió para empezar a “sumar Rosario más Córdoba, Córdoba más Rosario”. Y fue más allá. “Esta idea tiene por objeto buscar un desarrollo más equilibrado”, aseguró. En rigor, se refirió a la búsqueda de acciones conjuntas en los ámbitos político, económico, en la producción y a nivel demográfico.
El intendente de Rosario despejó dudas sobre el futuro de esta alianza. “Es necesario dar continuidad a lo que hoy se inicia y definir una agenda para establecer un plan de acción”, dijo en tono mucho más formal que el empleado por Juez.
Eso fue notorio todo el tiempo. Es que el intendente de Córdoba tiene una retórica popular y usa metáforas chistosas. Apenas empezó su discurso, pidió perdón por “los baches” que pudieran encontrar los visitantes en la ciudad. Trascartón, se refirió al cónclave como el modo de comenzar a “romper fronteras y barreras”. Y directamente empezó con los elogios, que fueron permanentes. “En la gestión de este gobierno municipal tenemos fanáticos de la administración rosarina”, aseguró.
En esa sintonía destacó los logros en materia de salud pública y sostuvo que otro de los puntos a destacar de Rosario es su transporte. Es que en Córdoba es tan malo, que hasta el rosarino puede resultar apropiado: en la capital mediterránea se perdieron 500 mil pasajeros en cuatro años. De todos modos, Juez se refería al proyecto que busca mejorarlo en la Cuna de la Bandera.
Tan contento estaba, que llegó a definir a la visita del contingente rosarino como “uno de los pocos gustos” de sus 60 días de gobierno. Frontal, Juez admitió: “En esta ciudad somos negros, soberbios y orgullosos, pero no tenemos vergüenza en admitir la buena gestión de Rosario y pedirles que nos cuenten cómo hicieron”.
Luego, entre ambas comitivas se conformaron grupos de trabajo. Algunos permanecieron en la Intendencia y otros visitaron la Bolsa de Comercio local. Y, más tarde, los intendentes recorrieron la ciudad, donde visitaron el Jardín Botánico y un Centro de Participación Popular, versión mediterránea de los centros municipales de distrito rosarinos.
Así como Lifschitz planteó la necesidad de meter presión para que el gobierno nacional termine la autopista y prometió gestionar una reunión con Kirchner, Juez no se privó de hablar de política y afirmó que Córdoba se recuperará rápidamente. También prometió encarar proyectos en común, como “generar la construcción de colectivos en Córdoba para carrozarlos en Rosario”.
Luego, con tono más partidario dijo: “Como Buenos Aires, somos ciudades que salieron del tradicional bipartidismo y nucleamos al 65% de los argentinos”. Por eso, hasta se animó a expresar el deseo de sumar a la Capital al “histórico” encuentro de Córdoba y Rosario.
Este contenido no está abierto a comentarios

