EN UN MES, MÁS RESTRICCIONES PARA LOS FUMADORES EN CAPITAL FEDERAL
Dentro de un mes, fumar ya no será un placer tan genial, sensual, como dice el tango. Es que entrará en vigencia la “ley antitabaco” porteña: en los bares, restoranes, shoppings, locutorios, cibercafés y todo establecimiento privado con acceso al público quedará prohibido fumar, salvo en determinados salones especialmente preparados.
La primera parte de la norma empezó a correr en marzo, cuando se prohibió el cigarrillo en los edificios públicos de la Ciudad. Desde el 1º de octubre llegará el turno de los privados. En primer lugar, la ley castiga el consumo de tabaco en bares y restoranes cuya superficie no alcance los 100 metros cuadrados. Sólo aquellos establecimientos que tengan un salón más grande (sin contar la cocina, los baños y otras instalaciones) podrán disponer un espacio para fumadores, de no más del 30% del total.
Además, los shoppings, hoteles y boliches podrán habilitar salones especiales, pero que deberán estar “apartados físicamente del resto de las dependencias”. Sólo las cárceles, los neuropsiquiátricos y los salones de fiesta (siempre que sean utilizados para festejos privados) quedarán exceptuados de esta prohibición, al igual que los clubes para fumadores y las tabaquerías con áreas para degustación, los que deberán sin embargo tener sistemas especiales de ventilación.
La ley también sube de 16 a 18 años la edad mínima para comprar cigarrillos. Y prohíbe, a partir de 2007, la publicidad de tabaco en la vía pública. Además, los negocios deberán colocar carteles informando que dentro de ellos no se permite fumar.
El cigarrillo aumenta la posibilidad de sufrir cáncer de pulmón y mata a unos 40.000 argentinos por año, de los cuales 6.000 son fumadores pasivos. La campaña contra el tabaco creció en todo el mundo en los últimos años. Desde hace una década, las aerolíneas impiden fumar en sus vuelos. En nuestro país, la tendencia antitabaco creció hace poco, sobre todo desde que el Gobierno nacional empezó a insistir con el tema. En Córdoba y Rosario, por ejemplo, ya rigen normas en este sentido, e incluso aparecieron “clubes de fumadores”, donde los adictos al tabaco tratan de resistir la prohibición.
La ley porteña surgió dentro de esta corriente. Sus impulsores fueron Helio Rebot (kirchnerista) y Paula Bertol (macrista, hoy diputada nacional). El proyecto original era aún más severo y proponía la prohibición total, pero se consensuaron algunas excepciones (no impedir que la gente fume en sus oficinas particulares, por ejemplo), y así la ley fue aprobada por 49 votos contra tres, el 29 de setiembre pasado.
Según fuentes del Gobierno porteño, la ley no necesita reglamentación porque “es clara en sí misma”. El único punto que sí se reglamentará en el próximo mes es la unidad de aplicación, que serán los ministerios de Salud y Gobierno.
El de Salud deberá informar sobre los alcances de la norma. En esa cartera aseguraron que “al menos una semana antes de que empiece a regir la ley” lanzarán una campaña en las calles y los medios de comunicación.
Luego vendrán las sanciones. Si una persona es descubierta fumando donde no se puede, el propietario de ese local sufrirá de $ 500 a $ 2.000 de multa, salvo que eche al fumador o lo obligue a apagar el cigarrillo. Si éste se negara, el responsable del comercio podrá llamar a la Policía. A su vez, el Ministerio de Gobierno deberá controlar a los establecimientos, que son miles. Para ello usará a unos 200 de sus inspectores.
La mayoría de la gente no parece tener muy en claro de qué se trata esta ley (ver Hay poca…), aunque algunos comerciantes parecen apoyarla. “Hay socios que ya prohíben a los clientes fumar en sus locales. Y el resto se mostró a favor de la iniciativa. No creo que haya grandes problemas para cumplirla”, aseguró Irene Cétolo, gerente de la Asociación de Propietarios de Pizzerías, Casas de Empanadas y Afines.
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