EN UNA FEROZ OFENSIVA, ESTADOS UNIDOS MATÓ 46 IRAQUÍES
En la mayor ofensiva contra la resistencia en Irak, las fuerzas estadounidenses mataron a “46 guerrilleros” iraquíes, hirieron a 18 y capturaron a otros ocho en el la localidad de Samarra, al norte de Bagdad, informó anoche el ejército de EE.UU. Fue el número más alto de muertes de iraquíes informadas en un solo día desde que el presidente de EE.UU., George Bush, anunció el fin de la guerra, el 1º de mayo.
El portavoz de la 4ª División de Infantería, teniente coronel William Mc Donald, precisó que los muertos iraquíes son “guerrilleros que habían tendido una emboscada a vehículos militares en la región de Samarra”, 110 kilómetros al norte de Bagdad. Cinco soldados estadounidenses y un civil resultaron heridos.
Muchos de los muertos, dijo Mc Donald, vestían uniformes de los fedayín, una milicia leal al derrocado Saddam Hussein.
De acuerdo con la información oficial, dos convoyes logísticos de EE.UU. entraban en Samarra cuando recibieron ataques con bombas, armas cortas, morteros y lanzagranadas.
Según el portavoz, los ataques, que empezaron a las 13.30, uno en el este y otro en el oeste de la ciudad, fueron simultáneos y aparentemente coordinados.
Luego de armar una barricada para interceptar el convoy, los atacantes, dijo el portavoz, empezaron a disparar desde tejados y callejones. Los soldados contraatacaron con armas cortas, cañones de tanque de 120 milímetros y cañones de blindados de combate Bradley. El fuego destruyó tres edificios donde se refugiaban los atacantes, detalló.
En un tercer ataque, una hora más tarde, cuatro iraquíes dispararon con fusiles automáticos contra un convoy de ingenieros militares. Al devolver el fuego, los estadounidenses hirieron a los cuatro hombres, y en su auto encontraron luego fusiles Kalashnikov y lanzagranadas, dijo el ejército de EE.UU.
Mc Donald aclaró que los ataques de la resistencia, cada vez más organizados, no se traducirán en un cambio de hábitos de las unidades encargadas de abastecer los suministros a las tropas de la coalición, y subrayó que el operativo de defensa había funcionado “a la perfección”.
“Hemos sido muy dinámicos con las operaciones de nuestros convoyes para asegurarnos de que cuentan con la mayor capacidad de protección durante sus transportes”, remarcó el militar.
“Además, enviamos un claro mensaje de que si se intenta atacar a uno de nuestros convoyes vamos a utilizar toda nuestra fuerza militar para detener el ataque”, agregó el teniente coronel.
Samarra está en el llamado “triángulo sunnita”, la zona dominada por la rama del islam minoritaria en Irak, a la que pertenece Saddam. Es allí donde la ofensiva estadounidense contra la resistencia ha sido más fuerte.
“Fue el combate más importante en el que se ha visto involucrada nuestra unidad desde que estamos en Irak”, dijo Mc Donald.
Los fedayín anunciaron días atrás que impulsan una insurrección generalizada contra las tropas de ocupación “para devolver la libertad a Irak”.
Además de los 46 muertos en Samarra, otros tres iraquíes habían muerto ayer más temprano en la región de Hawijah, 50 kilómetros al oeste de Kirkuk, al estallar una bomba que estaban colocando en un camino que suelen frecuentar vehículos militares estadounidenses, informó un portavoz policial.
En Falluja, el bastión sunnita ubicado 60 kilómetros al oeste de Bagdad, el ejército estadounidense entregó siete cadáveres no identificados a la policía, informó ayer el comisario Ahmed Aluane.
Los cuerpos fueron llevados a un hospital, donde serán sometidos a una autopsia para determinar la causa de las muertes, ante la falta de datos por parte de fuerzas aliadas. Según testimonios, los hombres murieron al ser atacados por disparos y uno de ellos llevaba puesto un uniforme del ejército iraquí, disuelto tras la caída de Saddam.
La ofensiva de EE.UU. marcó el fin del mes más sangriento para las tropas de la ocupación en Irak. En total, 104 militares de la coalición murieron, entre ellos 79 estadounidenses.
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