EN UNA REUNIÓN SECRETA, LA ETA ACORDÓ CESAR LA LUCHA ARMADA
La corriente más moderada de ETA se impuso en una reunión a principios de noviembre de 2005, donde se decidió “explorar las vías políticas” sin renunciar a las reivindicaciones fundamentales. La asamblea secreta tuvo lugar en un país centroeuropeo y fue el dirigente histórico José Antonio Urrutikoetxea, “José Ternera”, quien convenció a la mayoría de dejar de lado la violencia.
Esta información fue transmitida por los servicios de inteligencia españoles al jefe del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y ha sido fundamental para apoyar su convicción de que se está en el “principio del fin de ETA”. Así lo informa en exclusiva el diario El Mundo que le dedica un gran despliegue a estos acontecimientos y un editorial.
En la reunión, los “duros” estuvieron liderados por el actual líder de ETA y jefe de sus operaciones militares, Mikel Garikoitz Aspiazu, “Txeroki” que plantean continuar sin ningún tipo de concesiones con la lucha armada.
Ya se han cumplido mil días sin que los terroristas realicen acciones que produzcan muertes aunque en ese lapso colocaron más de 100 bombas, la mayoría para apoyar sus extorsiones, el “impuesto revolucionario”.
Según el influyente periódico, la decisión de “explorar las vías políticas” se transmitió a todos los niveles de ETA. Los cuerpos de seguridad fueron comprobando “cómo las resistencias se iban venciendo”, señala El Mundo. Los dirigentes partidarios de la negociación política hicieron una valoración crítica de la situación de ETA que ha recibido golpes muy duros que han debilitado sus operaciones y grupos militares. Josu Ternera fue terminante: “No se puede desarrollar una lucha armada cuando se es tan vulnerable a la represión”.
También se hizo un análisis del “contexto internacional, cada vez más hostil, para abandonar de momento la lucha armada”, explica el periódico. La decisión adoptada por la dirección de ETA en noviembre pasado ha sido valorada como “crucial por el gobierno para poder atisbar una tregua a muy corto plazo”.
Pero la iniciativa del grupo de apostar por vías de negociación se realizó con la firme voluntad de mantener los principales objetivos políticos como lo son la autodeterminación, la libertad de los presos y la “construcción nacional de Euskal Herria” o sea el País Vasco actual (Vizcaya, Guipúzcoa y Alava) más Navarra y el territorio vasco-francés.
Al mismo tiempo se tomaron decisiones cuyas consecuencias se han podido sentir. Por eso, se continúa con la violencia de “baja intensidad” con atentados para castigar a las empresas que no pagan las extorsiones de ETA que necesita urgentemente fondos para mantener a sus comandos, que no piensa desmovilizar “al menos por un largo período ya que en ningún caso se ha descartado la vuelta a la lucha armada”, puntualiza El Mundo.
Estas posiciones son “un medio para convencer a los dudosos que el nuevo planteamiento no es ni mucho menos una rendición sino que se aborda desde una posición de fuerza y en la seguridad de que van a lograr los mismos objetivos que les han llevado a asesinar a más de 900 personas, pero por otras vías”.
ETA ha continuado con sus ac ciones violentas, sin llegar al asesinato. Hace unos días emitió un comunicado donde no renuncia a la violencia, condición previa para iniciar negociaciones como exigen el gobierno y el parlamento español. El Partido Popular, principal oposición, rechaza estas posibilidades y alienta acciones calificando de “traición a las víctimas” lo que consideran cesiones políticas del gobierno a ETA.
En todo caso, El Mundo advierte que “lo complicado vendrá después cuando ETA quiera cobrarse el precio por haber dejado de matar”. Cita una fuente que confía: “Hablamos de un proceso muy largo que puede durar 8 ó 10 años y en el que pueden volver a surgir brotes de violencia”.
El último atentado produjo dos heridos con quemaduras cuando explotaron dos garrafas de gas en una sucursal bancaria de Vitoria, capital alavesa que también lo es de la comunidad autónoma vasca.
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