EN VEZ DE MÁS POLICÍAS, LAS FLORES NECESITA MAYOR CONTENCIÓN SOCIAL
La marcha de los vecinos el viernes en Las Flores, rigurosamente vigilada por la policía. “A alguien le conviene que todos esos pibes estén enfrentándose y matándose entre ellos”.
El plan de saturación policial de barrio Las Flores, lanzado el viernes por el ministro de Gobierno Roberto Rosúa con la intención de desarticular a dos bandas antagónicas que comercian estupefacientes en la zona, disparó ayer la respuesta de una organización social con fuerte base en la zona sur. Julio López, de Barrios de Pie -que diariamente alimenta a 7 mil chicos en comedores comunitarios y copas de leche-, salió al cruce del megaoperativo asegurando que “el problema de Las Flores y del sur rosarino no pasa por la existencia de bandas, sino porque hay unos enormes problemas de pobreza extrema. Y porque a alguien le conviene que todos esos pibes se estén enfrentando entre sí y matándose entre ellos. A alguien el conviene que se maten en Las Flores, y que después salgan en los diarios. Mientras, nadie les da la oportunidad de contenerlos y sacarlos de esa realidad”. En igual sentido opinó el concejal Alberto Cortés -presente en la marcha del último viernes en el barrio 17 de agosto-, para quien “hay una cantidad de delitos que tienen que ver completamente con niveles de complicidad policial. Y en la medida en que no se actúe dentro de la policía este despliegue solo sirve para tranquilizar a la gente, a quien se le da la impresión de que se está haciendo algo”.
López se mostró crítico con el abordaje novelesco de los medios de prensa, que describieron el enfrentamiento entre Los Monos y Los Garompas. “Esto parece una novela que le despierta el morbo a mucha gente, a la que le encanta abrir el diario y ver que tiene dos bandas enfrentadas, con una historia parecida como lo fue Fuerte Apache en Buenos Aires o en todo caso el Bronx de Rosario. Me parece que han explotado eso porque le encanta ver a la gente donde se mató a uno, a quien enterraron en un lugar y a quien en otro. Pero lamentablemente detrás de esto hay un barrio que toda su vida fue estigmatizado, que fue apuntado como el centro del mal, cuando en verdad solo son un montón de rosarinos que no pudieron acceder a otra vida, que viven en condiciones sociales terribles, como viven muchísimos rosarinos más”.
En este sentido el dirigente social remarcó que “lo que pasa en Las Flores pasa en muchos lados también. Esta historia de los chicos en la calle, la violencia, los pibes que no ven futuro y se refugian en el choreo es un historia de todos los días y de todos los barrios, de toda la ciudad. Guste o no Rosario tiene 300 mil personas viviendo en villas miseria o bajo los niveles de la miseria, porque los de la pobreza tenemos las tres cuartas partes de la población”, destacó.
Basado en esta óptica, para López el operativo de saturación policial “no va a cambiar lo que pasa en Las Flores. Lo que va a hacer es profundizar la estigmatización que hay sobre los compañeros que viven en Las Flores, lo que les pasó históricamente y es que cuando iban a buscar trabajo y decían que viven en calles como Clavel, Flor de Nácar, Hortensia, automáticamente quedaban afuera del trabajo. Esto megaoperativo profundiza eso, y es una carga más para estos compañeros que han negado muchas veces vivir en ese barrio”.
Agregó que “la saturación policial no es la solución ni ahí, ni en ningún lado. Ahora se va un mayor presencia policial en un montón de barrios, pero no va a cambiar esta situación si no se revierte el otro problema que es la raíz y la base y es que miles viven en condiciones de pobreza extrema”.
Por esto, apuntó que “no se nota este fenómeno, y en todo caso si existiera una importante cantidad de dinero volcado a la asistencia sin dudas se están usando mal. Entonces hay que darle otro abordaje: primero ver cómo contenemos a todo estos pibes y para eso hay que sentar a las organizaciones sociales que trabajan en estos barrios para discutir las políticas sociales porque sino vamos a seguir metiendo más policías y más policías y vamos a agigantando estas historias de gángsters o de la mafia rosarina de otras épocas, que le gustan tanto a mucha gente. La estigmatización de los pibes de Las Flores, hace que crezcan con un resentimiento muy fuerte que es muy difícil de sacárselo después. Pasa en Las Flores y en todos los barrios, pero si cada vez que se habla del barrio se habla de las dos bandas, de la delincuencia, de la droga, nunca se habla de la policía metida en estos hechos. Y no se habla de cómo se puede aprovechar de otra forma a estos pibes. Esto nunca se discute”.
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