En Victoria, la asociación VOX se manifestó contra Garcilazo
El edificio que ocupa la Municipalidad de Victoria, en la esquina de Sarmiento y Ezpeleta, fue construido a comienzos del 1900 y su arquitectura repite el estilo colonial de otras construcciones del lugar. “Esta fachada es de estilo francés, pero al edificio lo diseñó un italiano”, explicó Elsa, una empleada municipal que los fines de semana se instala allí para brindar información turística. También dijo que, en sus comienzos, a principios del siglo XVIII, los colonos corrieron a los indios minuanes, los habitantes originarios, y entronizaron a la Virgen de Aránzazu (voz vasca que significa “de los espinos”) como patrona de un villorio que primero fue La Matanza, después tomó el nombre de la Virgen y finalmente se llamó Victoria. Sin acta de fundación y con una colonia de vascos, franceses y genoveses que comenzaron a amansar los accidentes geográficos locales –las cuchillas y los riachos–, Victoria tiene un origen de niña no reconocida en los papeles, y de sangres mestizas.La diversidad de los orígenes poco tiene que ver con las declaraciones que el intendente César Garcilazo realizó la semana pasada antes de la apertura de Tagoo Arenas, la primer playa gay del país, ubicada frente a Rosario, sobre costas entrerrianas. “Ningún victoriense iría a una playa gay, porque las buenas costumbres nuestras no creo que apunten para ese lado”, declaró Garcilazo a la prensa rosarina. También se escudó en las normativas vigentes para indicar que un balneario de esas características “no se puede instalar porque a esta cosa (sic) van a ir chicos y familias”.Por ese motivo, la asociación civil Vox –defensora de los derechos de las minorías sexuales– se presentó ayer en Victoria para manifestarse públicamente frente a la Municipalidad en contra de “los dichos homofóbicos” de Garcilazo, “que constituyen una ofensa a la comunidad gay”, según indicó a viva voz Guillermo Lovagnini, presidente de la asociación. “Dichas declaraciones representan una ofensa no sólo a la comunidad gay lésbica, travesti, transexual y bisexual; constituyen una abierta violación de los derechos de todos los hombres y mujeres de la Argentina, que queremos vivir en libertad y respeto, en un clima en que las diferencias sean comprendidas y amparadas por la ley”, sostuvo Lovagnini en un improvisado acto frente a la Municipalidad, antes de exigir “la retractación inmediata del intendente o su renuncia”. A continuación, los manifestantes –que llegaron a Victoria provenientes de Rosario– marcharon alrededor de la plaza San Martín, con pancartas, redoblantes y una bandera de siete colores.La plaza es el corazón del centro cívico de Victoria, que –además del Palacio municipal– se completa con la jefatura de policía, tribunales, bancos, clubes sociales y la iglesia en veneración de la Patrona de Aránzazu. Este trazado típico de los pueblos da cuenta del ritmo tranquilo que le imprimen al lugar sus habitantes, que miraron con curiosidad al grupo que no hacía otra cosa que dar la clásica “vuelta al perro”, pero con fines políticos. “La velada intención del intendente de Victoria de promover una sociedad aséptica da muestras de su evidente fracaso: las minorías de todo tipo estamos por doquier, en familias, en escuelas, somos padres, hijos, abuelos, políticos, religiosos, rosarinos y victorienses, argentinos y extranjeros”, continuó Lovagnini. “Hoy nos paseamos en entera libertad por las calles, las plazas, los parques, las iglesias de todo el país denunciando posturas retrógadas, ilegales y homofóbicas que no estamos dispuestos a tolerar”, agregó, además de aclarar que Vox “no tiene ningún vínculo comercial con Tagoo Arenas”.Los medios de Victoria llegaron con premura al lugar y Adela, la movilera del programa matinal que se emite por FM Libertad, le colgó los auriculares al dirigente rosarino. Desde los estudios, la locutora escuchó la petición de Lovagnini pero aclaró que “las declaraciones del intendente fueron sacadas de contexto y la gente dice que ustedes las están utilizando para acometer actos violentos”. “Para nada”, negó el dirigente. “Nosotros venimos a decir que tenemos el mismo derecho que cualquier ciudadano a disfrutar de los espacios públicos, incluida una playa, y la violencia no reside en lo que nosotros decimos sino en lo que el intendente opina”. La locutora insistió con que “Gendarmería no iba a dejarlos pasar si ustedes no venían vestidos de forma apropiada”, mientras increpaba a su movilera con preguntas sobre la forma en que iba vestido el grupo, si había algún travesti, si notaba algo “extraño” en ellos. “Esta mujer piensa que somos marcianos”, se enojó Lovagnini y devolvió los auriculares.La locutora, aún en el aire, explicó que ella “no tenía intención de ofender a nadie”, y a continuación reprodujo un par de llamados de vecinos victorienses, donde, por ejemplo, una señora insistió con que “Dios creó a un hombre y una mujer, y así deben ser las cosas”. “No todos pensamos así”, respondió otra vecina que se mezcló entre un pequeño grupo de curiosos que se llegaron hasta la plaza. “Cada cual puede hacer lo que quiera con su vida. ¿Quién es el intendente para decidir qué está bien y qué está mal?”, agregó. En ningún momento Garcialzo apareció en escena para dar su versión de los hechos.Sobre el mediodía, la manifestación se diluyó mansamente. A esa hora, en FM Libertad se podía escuchar un tema de Carlos Mona Jiménez. “Beso a beso/ me enamoré de tí/ beso a beso/ a quererte yo aprendí”, decía la letra que, tras lo sucedido, bien podía ser una contribución canora al amor y la diversidad.
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