ENCE DESPIDE A 40 EMPLEADOS Y RATIFICA EL FRENO A SU PROYECTO
El conflicto por las papeleras que durante meses mantienen la Argentina y Uruguay tuvo hoy un nuevo giro.
Con el despido de 40 de sus 60 trabajadores, la empresa española ENCE ratificó el freno a su proyecto. La compañía, en rigor, está a la espera de la decisión del Banco Mundial sobre los créditos pedidos para la construcción de la planta, y ya había anunciado que su actividad se paralizaba hasta diciembre próximo.
Hace dos meses, LA NACION informó que la compañía analizaba archivar definitivamente su proyecto en Fray Bentos, que provocó la crisis de relaciones más grande en la historia de la Argentina con Uruguay.
“El consejero Pedro Oyarzabal reunió a todos los empleados, nos comunicó oficialmente los despidos y nos dijo que no está en condiciones de asegurar si la planta se va a construir o no, ni en qué plazos”, reveló a la agencia AFP el delegado de los trabajadores de ENCE, Diego Fau.
Desde la sede en Montevideo de la empresa dijeron a LANACION.com que por el momento no había ninguna comunicación oficial.
“Ence le ha mentido al gobierno [uruguayo], al sindicato, a los medios de comunicación, a los únicos que nos dice la verdad es a nosotros, los trabajadores y ni siquiera aseguran la continuidad del proyecto. Por lo pronto los técnicos españoles afectados a la planta, regresan a su país antes de diciembre”, indicó Fau.
El trabajador, en tanto, precisó que el número exacto de despidos se conocerá en las próximas horas, pero adelantó que se estima que “serán 40 de 60 trabajadores en Montevideo y 7 de 10 en Fray Bentos (ciudad en la que se encuentra la planta en proceso de instalación)”.
El máximo directivo de ENCE, José Luis Arregui, llegó hoy a Montevideo con el propósito de reunirse con las autoridades del gobierno.
A pesar de los rumores, el presidente Tabaré Vázquez negó públicamente que la empresa se vaya del país vecino. “Hay Muchos rumores, pero lo oficial que tengo en este momento como referencia, es que Ence se instalará donde está”, sostuvo el primer mandatario tras la reunión del Consejo de Ministros en Quebracho, en Paysandú.
Botnia, en conflicto. Mientras, a pocos kilómetros, en la planta que más avanzada tiene su construcción, la finlandesa Botnia, unos 200 empleados realizan una guardia gremial. Juan Sardella, delegados de los trabajadores de esa empresa dijo a LANACION.com que las actividades están paralizadas en reclamo de la incorporación a la firma de trabajadores extranjeros.
Según relató Sardella, no deja entrar los camiones y atracar los barcos en el puerto que la empresa construyó. La estimación del delegado gremial es que aún quedan cinco meses para terminar la obra civil.
“Nuestra preocupación es que si traen esos 1000 extranjeros van a terminar las obras ellos”, sostuvo.
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