ENCONTRARON EL AUTO DEL ESTUDIANTE ASESINADO
La policía encontró anoche el automóvil VW Gol con el cual los matadores del joven estudiante de derecho Jorge Eduardo Juárez abandonaron la escena del crimen.
El vehículo apareció en el barrio El Pozo, estacionado en la dársena de la Manzana 3. Allí había sido visto por los vecinos en las primeras horas del lunes, pero recién ayer, martes, alguno de ellos lo asoció con la muerte de Juárez y avisó a la policía.
Peritos en criminalística de la Jefatura santafesina examinaron el rodado y también el entorno inmediato en busca de las huellas y rastros que permitan orientar la pesquisa iniciada la mañana del lunes por los agentes de Homicidios.
Del informe producido por los peritos que trabajaron en el lugar del hecho y ahora sobre el vehículo abandonado, como también del resultado de la autopsia practicada por el forense y de otros exámenes ordenados por el juez Dardo Rosciani, se espera que surjan datos reveladores a la hora de precisar quién asestó los mortíferos golpes que acabaron con la vida de la víctima.
El rodado secuestrado anoche en el barrio El Pozo, un VW Gol de color rojo con chapa patente AUU 657, propiedad de un hermano del infortunado Jorge Juárez, permanecía estacionado esta mañana -con precinto judicial-, frente a la Jefatura de Policía, siendo éste el único rastro que -alejado del lugar del hecho-, dejaron los asesinos.
La policía investiga el crimen desde la mañana del lunes cuando alrededor de las 8 Ubaldo Schmidt, amigo y compañero de Juárez, denunció que -a su regreso de San Cristóbal- había encontrado a aquél -muerto o acaso mal herido-, con el cráneo destrozado por uno o más golpes.
Cuando la primera comisión policial ingresó a la casa de calle República de Siria al 4500, advirtió que el joven que yacía en el suelo había dejado de existir, de modo que ya nada podría hacer por él el personal del Dipaes 107 que fue convocado para brindarle auxilio.
Un poco después, ante la evidencia de un nuevo caso de homicidio, se constituyó en el lugar el juez Rosciani, magistrado que ordenó la realización de pericias y demás diligencias que incluyeron el secuestro de diversos objetos, como vasos y hasta colillas de cigarrillos, para ser periciados.
La escena sugería la reunión de dos o más personas, de las cuales una podría haber sido una mujer a quien Juárez pudo haber conocido, o no, desde que su presencia en el lugar pudo obedecer a una cita pactada telefónicamente.
El joven estudiante fue visto por sus vecinos cuando a las 22.30 se dirigió a un almacén cercano para comprar una bebida gaseosa, mientras que el último contacto que tuvo con un amigo de San Cristóbal, fue alrededor de las dos de la mañana, cuando se comunicó con él a través del teléfono celular, mediante un mensaje de texto.
Ni la persona que lo atendió en el almacén ni el amigo que recibió su mensaje notaron nada extraño en el comportamiento de Juárez esa noche. La propietaria del almacén dijo que el muchacho -que no consumía bebidas alcohólicas-, sólo compró una botella de gaseosa, de la misma marca y tamaño que llevaba todos los días. Es decir que nadie pudo imaginar siquiera que Juárez esperaba visita.
De todos modos ninguna persona podría haber ingresado a la casa -protegida por rejas-, sin el consentimiento de la víctima, es decir que fue el propio Juárez quien, confiando, abrió la puerta.
Más tarde alguien lo golpearía ferozmente en la cabeza cuando salía de tomar una ducha y, tras dejarlo mal herido y librado a su suerte, huiría con su automóvil, un televisor y otros bienes.
Este contenido no está abierto a comentarios

