ENEMIGOS ÍNTIMOS Y AMIGOS, PERO NO TANTO
Al revés de las “guerras” de verdad, las que se arman en la TV parecen dejar más beneficiados que heridos de gravedad. Las apuestas son fuertes, las palabras entre ocasionales rivales de horario pueden sonar duras y los chistes pueden ponerse pesados, pero a la hora de los números —sino lo único, lo que interesa en serio en este negocio— todos ganan (Ver El rating…). Y la supuesta “guerra” termina pareciéndose más a esas partidas de truco en las que los cuñados están por irse a las manos hasta un segundo antes de que lleguen los fideos a la mesa.
Agosto, que siempre fue un mes tranquilo televisivamente hablando, se convirtió en un volcán con el regreso de Marcelo Tinelli y El show de Videomatch a la pantalla de Telefé, en su nuevo horario de lunes a viernes a las 23. A la vieja disputa Claudio Villarruel vs. Adrián Suar (responsables de la programación de Telefé y Canal 13, respectivamente), se agregan entonces Suar vs. Tinelli y, la más jugosa, la comidilla del año pasado: Tinelli vs. Mario Pergolini. Que, además, compitieron el martes en el mismo horario.
Todos se venían preparando para la explosión, con recursos más legítimos o menos. A Telefé, por ejemplo, le vino como anillo al dedo la demora de realización del décimo capítulo de Los simuladores, el éxito de crítica, y de rating, de este año. Con los 36 puntos hechos en el noveno capítulo, ¿qué podría ser mejor para calentar la pantalla antes del debut de Videomatch? Y ¿con qué respondió Canal 13? Con la premiadísima película Nueve reinas, de tres años de antigüedad y un millón y medio de espectadores en su paso por los cines. “Casi voy a un videoclub a alquilar El día que me amen y te la paso. Si tuviera más, te pongo una todos los días”, le admitió Suar a Tinelli, durante una charla por demás amigable que, al día siguiente, sostuvieron desde dos móviles del programa Intrusos. Y si el público terminó beneficiado por el buen nivel de la oferta televisiva de esa noche, también tuvo que “tragarse el sapo” de una de esas habituales trampitas de los programadores: Los simuladores empezó 10 minutos antes de las 22 y Nueve reinas se anticipó a su horario en 5 minutos, para desesperación de televidentes puntuales.
Y llegó el martes. Un martes que enfrentó, como lo hará cada martes de aquí en más, a los “enemigos íntimos” del año pasado: Mario Pergolini y Marcelo Tinelli (por orden alfabético), El show de Videomatch y Caiga quien caiga. El enfrentamiento había llegado a su punto más serio en noviembre de 2002 cuando Tinelli dejó de ir a las reuniones de la Cámara que reúne a las productoras independientes de televisión, y envió al gerente general de Ideas del Sur, molesto por la crudeza de los comentarios de Pergolini, tanto en TV como en su programa de radio ¿Cuál es?. Aunque a la hora de los negocios en común, a ninguno se le caería un anillo firmando con el otro (de hecho fueron casi socios en El bar), también el vóley los encontró enemistados: a Marcelo Hugo poniendo toda la garra —y mucho dinero— en el Bolívar Signia, y a Mario Daniel como socio comercial de Rojas Scholem.
“Ya vamos a empezar con las chicanas molestas”, había advertido Pergolini una semana antes, cuando lanzó la primera, al emitir el spot de la campaña presidencial de Carlos Menem del 89 con el eslogan “Vuelve la alegría”, el mismo de la temporada 2003 de Tinelli. Y anteanoche salió con los botines de punta dedicándole al “cabezón” más de un esfuerzo. Como el astuto militar que en el campo de batalla elige el momento y la forma de asestar sus golpes, Marcelo Tinelli optó por el repliegue estratégico y el “silencio de radio” en su esperada —y promocionada— confrontación por el rating del martes a las 23. A lo largo de los ochenta minutos del segundo Videomatch no hubo ninguna mención para su competidor, a excepción —por buscarle la quinta pata al gato—, de una referencia al Bolívar. “Vamos a jugar con todos, con Rojas Scholem…”. En el mismo plan podría incluirse el saludo de apertura. “Gracias por todos los comentarios —dijo Tinelli—; los buenos, los malos, no creí que fueramos tan importantes”. Fueron las únicas y sesgadísimas chicanas de la noche, si no se considera como tal (por lo habitual ya del recurso) haber arrancado con el programa tres minutos antes de las once. De Pergolini, ni una palabra.
Lo de CQC fue más que directo. Tanto que Pergolini abrió el programa con una peluca de pelo largo y lacio, a la manera del nuevo look tinelliano, y una aclaración: “Ahora se usa el pelo largo de vuelta. Cuando lo hacía en Hacelo por mí decían que era grasa, ahora volvió, y con un rosario acá queda relindo”. “Lo que pasa es que esto se usa en Europa, estos de la gilada no entienden nada”, fogoneó Juan Di Natale y Pergolini recogió el guante: “Ustedes hacen un programa acá en el país, no están con la onda italiana.” Un instante después, mirando a cámara, recomendaba: “Te lo digo de onda, estar gordo hace mal al corazón, ¡pará con los postres, papá!”.
En verdad no hubo respiro para la gastada. No habían pasado dos minutos más cuando Pergolini le propuso al público “Si quieren perdemos 20 minutos mostrándoles la decoración (cosa en la que se había concentrado Tinelli el día anterior), pero es al p…”. Eran las 11.44 cuando, al momento de la información breve, leyó: “Para competir con el debut de Videomatch, Canal 13 puso al aire la película argentina Nueve reinas. Es decir, que en un canal dieron una de tipos que con un par de trucos viejos tratan de sobrevivir eternamente, estafando a un montón de personas. Y en el otro dieron Nueve reinas”. Por último, Las cucarachas también ofrecieron lo suyo, tanto que la animación inspirada en La guerra de las galaxias empezó con las míticas letras que suben y una posdata: “Malísima la apertura del otro programa”. Todo, sazonado con las imágenes que el elenco en pleno de CQC grabó para una promoción. Allí, parodiando un aviso en que los publicistas tienen que hacer cualquier cosa para atrapar al televidente, los “hombres de negro” se vistieron de travestis. Y no se privaron de gritar, todos juntos: “¡Vuelve la alegría!”.
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