ENERGÍA DE EXPORTACIÓN
Tokio. Estación de subte Akasaka. ACT Theatre. Desde hace una semana, jóvenes japoneses de 15 a 22 años pagan una entrada de 65 dólares (7.500 yens) para exaltarse, mojarse y acelerarse al ritmo de Villa Villa, el espectáculo del grupo argentino De La Guarda.
Junto a Nueva York y Korea, Japón se convierte así, en la tercera plaza donde De la Guarda monta en simultáneo el mismo espectáculo con elencos preparados para la ocasión.
Con doce horas vividas antes que nosotros, Pichón Baldinú, uno de los fundadores del grupo, cuenta por teléfono, desde un bar, la saga De La Guarda, capítulo aventuras en Japón. “Hoy lunes es nuestro único día de descanso —cuenta—, estuvimos dando vueltas por Tokio, esta ciudad increíble, por un lado milenaria y a la vez tan tecnológica, muy Blade Runner, con tanto para conocer y disfrutar”.
Desde el 15 de julio, realizan 10 funciones semanales, con 600 espectadores por función. A diferencia de Nueva York y Korea, en este caso la producción es argentina. “Las condiciones económicas de Argentina favorecen hacerlo así, en especial con un país tan caro como Japón”. Por eso llevaron desde Buenos Aires tres contenedores con toda la escenografía.
Y por eso, excepto dos ingleses, una americana, una holandesa y un australiano, el elenco (unos 30 actores) es argentino. Se trata del mismo grupo que actuó durante seis meses en Korea y que fue reemplazado en esa ciudad por un elenco de americanos y europeos.
Los japoneses deseaban llevar el espectáculo a su país desde que se estrenó en Nueva York, en 1998. Pero no podían encontrar un lugar lo suficientemente grande, bien ubicado, habilitado.
Hasta que apareció el ACT Theatre. Pegado a un club de rock, se encuentra en Akasaka, un barrio de oficinas, lleno de restaurantes donde, durante la noche, se ven hombres acompañados por mujeres símil geishas. Hombres que buscan sacarse el estrés de una ciudad que vive para trabajar.
“La gente labura mucho acá —aporta sociológicamente Pichón—, sale muy tarde del trabajo, hay varios turnos, ves gente dormida en los subtes a las doce de la noche”. ¿Y no hay mujeres estresadas acompañadas de hombres? No. Es más. A Pichón le da la impresión que la mujer allí se encuentra bastante sometida.
Junto a ellos se asociaron un canal de televisión, un productor local y el Festival de Tokio. Un festival multidisciplinario que dura 20 días y cuya principal atracción es un partido de fútbol: Real Madrid contra Tokio. Otra de las atracciones es el show de De la Guarda. Cuando termine el festival seguirán actuando dos meses más.
La reacción del público: “La gente flashea —describe Pichón—, hay mucha euforia, no hace falta inducirlos demasiado, cuando se abren las duchas la gente arma el baile, hace pogo”.
A diferencia de otros lugares del mundo donde se presentan bajo el nombre del grupo —De la Guarda—, en Tokio el show se llama como en Buenos Aires: Villa Villa. “De La Guarda no tenía ninguna traducción —explica Pichón—, en cambio Villa Villa significa empapado, empaparse. Y la gente viene a eso al show, a mojarse, a salpicarse; se mueren con eso, su actitud nos hizo acordar mucho a lo que pasa en Buenos Aires”.
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