ENSAYAN UN NUEVO TRATAMIENTO CONTRA EL CÁNCER DE MAMA
El cáncer de mama causado por la mutación de dos genes específicos podría ser detenido mediante una estrategia terapéutica novedosa: la interferencia en el proceso de reparación del ADN. Hasta ahora, las pruebas realizadas en ratones fueron exitosas.
Equipos científicos del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, Reino Unido, y de la Universidad de Estocolmo, Suecia, demostraron que cambiando una sección defectuosa de ADN por otra sana es posible, al menos en ratones, retardar el crecimiento de tumores deficientes de los genes BRCA1 y BRCA2.
Ambos genes son muy importantes para la reparación de la rotura del ADN de filamento doble a través de la llamada recombinación homóloga, que es el intercambio de segmentos de ADN durante la formación de las células germinales. Las mutaciones de estos genes predisponen al cáncer de mama y otros. Se sabe que entre el 50% y el 60% de las mujeres que heredaron estos genes mutados pueden desarrollar cáncer de mama antes de los 70 años.
La investigación dirigida por Alan Ashworth, de la institución británica, y Thomas Helledary, de Suecia, mostró que el mal funcionamiento de los dos genes mencionados sensibiliza “profundamente, y de forma inesperada” a las células para la inhibición de la actividad de la polimerasa, una enzima con un papel clave en la reparación de las roturas de ADN de un solo filamento.
La inhibición de esa enzima lleva a que persistan las lesiones de ADN que normalmente serían reparadas en ese proceso llamado recombinación homóloga.
“La inhibición programada de vías específicas de reparación de ADN permitiría la creación de tratamientos específicos para el cáncer”, se indica en el artículo publicado en Nature. En los ensayos, las células defectuosas BRCA1 y BRCA2 fueron muy sensibles a ciertos inhibidores de la polimerasa.
Consultado por Clarín, el doctor Mario Bruno, jefe del servicio de Oncología del hospital Alvarez, comentó sobre el artículo: “Se explica que las células pueden romper parte de su estructura nuclear, que es reparada por la acción de genes a través de una sustancia enzimática, llamada en este caso polimerasa. Es fácil para nosotros entender que algo roto puede dejar de funcionar (en este caso ocurre la muerte de la célula dañada) o puede funcionar mal (en este caso originar cáncer). Si corregimos el daño, a través del gen alterado o normalizando la enzima reparadora, estaremos tratando el cáncer desde otro enfoque: corregir el paso metabólico alterado en la célula enferma. Como la célula normal no tiene alterado el proceso descripto, los nuevos medicamentos prácticamente no actúan sobre ella, lo cual se traduce clínicamente en los poquísimos efectos secundarios que producen”.
Bruno explicó que estos tratamientos se denominan “nuevos blancos terapéuticos”. Dijo: “Actúan específicamente en los procesos metabólicos diferentes que separan las células normales de las enfermas. El momento actual, con el advenimiento de los nuevos enfoques, debe ser considerado como ‘revolucionario’ en el tratamiento del cáncer”.
En 1999, el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos había confirmado el rol que cumple el gen BRCA1 en la formación de un tipo de cáncer, asociado a la mutación de otro gen, el p53. Y entonces se aclaraba que no eran, probablemente, los únicos genes implicados en el desarrollo de tumores de mama.
Ahora los resultados de la nueva investigación sugieren que es posible desarrollar un nuevo enfoque para tratar a pacientes con cánceres asociados a los genes BRCA1 o BRCA2. “Este enfoque —concluyen— podría ser menos tóxico y más concreto que la quimioterapia tradicional”.
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