ENTRARON A ROBARLE Y SE LLEVARON HASTA EL PERRO
El joven no lo podía creer: ni bien abrió la puerta de su departamento, en Callao al 100, supo que alguien había entrado a robarle. Pero su sorpresa fue aún mayor cuando descubrió cuál había sido el botín elegido por el ladrón: además de un par de aparatos electrodomésticos, el asaltante le había robado el perro.
Ocurrió el viernes pasado, cuando la víctima no estaba en su casa. Al regresar descubrió que el Setter irlandés rojizo ya no estaba. Para él no era poca cosa: es nada más ni nada menos que su perro, un ejemplar de raza de un elevado valor económico.
El muchacho hizo memoria y así recordó que un tiempo antes había perdido las llaves. En rigor, su hermano no creía en esa posibilidad sino en la de un hurto, perpetrado por un amigo al que apodan Pelusa.
Para no quedarse con la espina, decidieron jugar al detective y fueron personalmente hasta el departamento del amigo. Tocaron a la puerta y nadie salió a atenderlos, pero desde adentro un perro los devolvió unos ladridos muy entusiastas. Para ellos no quedaban dudas de que se trataba del Seter que les habían robado.
Es lo que le dijeron a la policía cuando fueron a contarle el episodio. Los uniformados allanaron el departamento en cuestión, que queda en Tucumán al 2300, y allí encontraron al perro. Eso sí: los electrodomésticos no estaban por ningún lado.
El ladrón, que se llama Miguel, quedó preso. Ya lo llevaron a declarar ante el juez Carlos Carbone, imputado de hurto calificado. Su explicación resultó cuanto menos extraña y provocó cierta hilaridad entre los empleados del juzgado: dijo que se había llevado al perro “por razones humanitarias” ya que, según él, tuvo miedo de que el perro se quedara solo y abandonado. Parece que no le creyeron porque quedó encerrado.
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