ENTRE AMENAZAS DE BOICOT Y MARCHAS DE PROTESTA, FOX DARÁ SU ÚLTIMO INFORME DE GOBIERNO
El presidente Vicente Fox llega a su último informe de gobierno entre amenazas de boicot de la izquierda de no permitir que pronuncie su discurso y con la posibilidad de que las protestas se tornen violentas.
El gobierno ha asegurado que Fox sí acudirá a la sede de la Cámara de Diputados, custodiada desde hace un par de semanas por miles de policías federales que han levantado vallas metálicas a su alrededor y dispuesto una docena de vehículos antimotines lanza-agua para tratar de contener cualquier intento de bloquear la llegada del mandatario.
Su administración, sin embargo, también ha reconocido la posibilidad de que Fox no pronuncie su discurso en la tribuna del recinto, una tradición que todos los mandatarios del México contemporáneo han realizado.
Enojados porque consideran que el mandatario ha sido participe de un supuesto fraude para robarle el triunfo en los comicios presidenciales del 2 de julio al izquierdista Andrés Manuel López Obrador, su Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha advertido que su objetivo para hoy está claro: impedir que Fox tome la tribuna.
En este contexto, al menos dos diputados del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD, opositor) fueron “golpeados” por elementos federales de seguridad en las cercanías del Palacio Legislativo, informó la agencia estatal Notimex.
Los legisladores fueron agredidos cuando los militares les solicitaban su identificación para poder accesar a Diputados, donde esta tarde rendirá su último informe de gobierno el presidente saliente de México Vicente Fox.
López Obrador ha dicho que la tarde del viernes dará a conocer sus acciones concretas y ha convocado a sus seguidores a la principal plaza capitalina, el Zócalo, que se mantiene bloqueado con decenas de carpas y se ha convertido desde el 31 de julio en su centro de operaciones.
En paralelo a la convocatoria del izquierdista, sindicatos y grupos sociales comenzaban a congregarse en distintos puntos de la ciudad para marchar hacia el recinto legislativo que prácticamente se ha vuelto un búnker.
Simpatizantes de izquierda comenzaron a reunirse en 16 puntos de la periferia de la Ciudad de México, desde donde pretenden marchar rumbo a la residencia presidencial de Los Pinos y hacia el Palacio Legislativo en el marco de la resistencia pacífica convocada por Andrés López Obrador.
Algunos han pedido al mandatario que presente el informe por escrito y se retire sin pronunciar su discurso.
La tensión va en aumento a días de que el Tribunal Federal Electoral declare a un presidente electo. Tiene hasta el 6 de septiembre para hacerlo, pero prácticamente todos los actores prevén que reconocerá al conservador Felipe Calderón.
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