"ENTRE PIAGET Y SARMIENTO, EL GOBERNADOR ELIGE AL PRIMERO"
El gobernador Jorge Obeid sostiene que iniciará la revolución educativa que prometió en su campaña electoral con espíritu “sarmientino” y “al margen de esa bola que llegó de Europa en los años 80 que nos decían que el chico era el protagonista”. Para tener un buen sistema educativo Obeid propone “un maestro bien pago con formación y capacitación, un alumno que no tenga hambre y que esté psíquica y físicamente preparado para recibir esos conocimientos, y un ámbito digno en el que no entre agua si llueve. Con ese sistema se formó este país”, afirma.
Durante la entrevista que el martes pasado mantuvo con El Ciudadano, y de la cual hoy se publica la segunda parte, el gobernador se explayó ampliamente sobre la cuestión educativa. Su visión sobre cómo devolver el carácter inclusivo al sistema educativo, su carácter de movilizador social y el papel de la escuela en los sectores marginados de la sociedad, queda expuesta en este tramo del reportaje en el que se negó a dar precisiones sobre política salarial y presupuesto para el área.
Sin embargo, fue tajante en su intención de invertir en educación: “Si en los barrios marginales en cambio de tener una maestra cada veinte alumnos debemos tener una cada diez, vamos a hacerlo”.
Movilidad social
Jorge Obeid entiende que “el gran mérito del peronismo del 45 al 55” fue convertir el sistema educativo en un mecanismo de movilidad social “al crear escuelas técnicas, la universidad obrera… Entonces dio la posibilidad, a través de la educación, que los hijos de los obreros sean profesionales. Nosotros tenemos que movernos con el mismo esquema.
Por eso la educación es el secreto para integrar a los que están marginados, más que darles plata, que la producción y, mire lo que le digo, más que el trabajo”.
Luego profundiza ese razonamiento: “A este país la movilidad social ascendente se la dio la educación. Ni siquiera se la dio la producción. Supongan que podemos darle trabajo a todo el mundo. Pero al tipo que vive en una villa va a barrer la fábrica porque no puede manejar las herramientas de control numérico. Está bien, al menos hay que darle ese trabajo. Pero al hijo de ese hombre hay que darle la posibilidad de que entre a la escuela primaria, siga la secundaria y vaya a la universidad, y aprenda a manejar la herramienta de control numérico”. Para Obeid ahí está la clave para que “el hijo de alguien que es un marginal pueda ser un obrero calificado. Lo único que califica es la educación”, sostiene.
Mentiras
Semejante convicción demanda una pregunta casi obvia: ¿Cómo se logran esos objetivos?. El gobernador responde: “Invirtiendo en la escuela, dando la posibilidad de que los chicos vayan a la escuela. Hay que terminar con la hipocresía de que somos el país que tiene menos analfabetos. Lo somos en las estadísticas porque medimos el analfabetismo por la cantidad de chicos inscriptos en la escuela. Yo conozco muchas ONG (organizaciones no gubernamentales) que trabajan en las villas y hacen evaluación. Se encuentran con chicos que tienen certificados del noveno año de la EGB y no saben leer y escribir, no saben nombrar provincias argentinas. Les pedís que nombren tres símbolos patrios y no saben qué son; no saben las mínimas operaciones aritméticas”.
Cuando se le pide que explique la solución que tiene pensada, Obeid retoma la idea de un párrafo de su discurso de asunción, el 11 de diciembre pasado, frente a la Asamblea Legislativa: “En esos sectores marginales tiene que haber una discriminación positiva, hay que reforzar el tema educación. Si en vez de una maestra cada veinte alumnos se necesita una cada diez, se tendrán que poner dos maestros. Por eso siempre dije que la educación no es un gasto sino una inversión. Que no vengan con las estadísticas que tiene que haber una maestra cada tantos alumnos. Eso corre en una escuelita donde el pibe está bien, como corresponde. Pero si es en una villa y hay que poner una maestra cada diez, o cinco alumnos, hay que hacerlo”.
“La educación es eso. De lo contrario seguimos jodiendo con todas esas planillas que hablan de la evaluación, los índices… y es todo mentira. La única cuestión concreta es agarrar un pibe al azar y decirle: «A ver, ¿vos estás en condiciones de trabajar en una fábrica metalmecánica?». Puedo asegurar que el 90 por ciento de los muchachos de una zona marginal no está en condiciones”, aventura el gobernador.
La esencia educativa
La filosofía con la que el gobernador encara su propuesta de iniciar una revolución educativa está expuesta en una anécdota referida a los primeros días de 1996. “Un día, en mi primera gobernación, hablábamos del tema con (la ex ministra de Educación) María Rosa Stanoevich. A mí me venían con estas cosas que a los que no estamos formados en el tema educativo nos cuesta entender. Y me venían con la psicogénesis, con Piaget… Estaba atormentado. Le dije: «María Rosa, no entiendo un carajo».
María Rosa, que es una docente, me dibujó un cuadradito y me explicó que la educación es un hecho, una acción, con dos protagonistas y un escenario: el maestro, que es el que sabe y tiene que transferir los conocimientos; el alumno, que tiene que recibirlos, y el ámbito, que es el aula.
Para que este mecanismo tan simple funcione, se necesita un maestro bien pago, con formación y capacitación, un alumno que no tenga hambre y que este psíquica y físicamente preparado para recibir esos conocimientos y un ámbito digno en el que las paredes del aula no estén electrificadas o que entre agua si llueve. Con eso se formó este país. Ésa fue la educación sarmientina que se fue perdiendo por el deterioro social y económico. Y luego vino toda esa bola de los años 80 que nos venían con que el protagonista era el chico. Que si el chico escribía la palabra ojo con hache no había que decirle nada porque después no sé qué”.
Si 900 millones no alcanzan habrá que salir a buscar más
Puede sonar como un reduccionismo, pero las revoluciones educativas necesitan financiarse. Eso se hace incrementando el nada despreciable presupuesto actual que supera los 900 millones anuales (“En mi primer gobierno lo incrementé en seis puntos”, se ufana Jorge Obeid) o redireccionando recursos desde las escuelas y los barrios con menos necesidades insatisfechas hacia aquellos en los que hay que multiplicar la presencia del Estado a través de la educación escolar.
El gobernador Obeid no abre la boca y deja flotando la duda acerca de si aún no encontró la punta de la madeja para resolver el asunto o si no quiere mostrar cartas por anticipado. Sólo dice que por ahora no se va a pronunciar por ninguna de las dos opciones.
“Si no alcanza con 900 millones habrá que ver de dónde se sacan 100 millones más. Ahora, si esos 100 millones ya se los asignaste a otra cosa, no los vas a tener. Y ojo, por ahí no los vas a tener por más que hagas esfuerzos. Pero bueno, en ese caso se verá de dónde salen”, explica. Obeid sólo aporta una pista: “Santa Fe tiene que agrandar sus recursos durante la discusión que se viene en el país por el nuevo reparto de la coparticipación”.
En política salarial, buena disposición pero nada de apuro
Cauto en extremo en un tema que le marcó la gestión hasta la semana pasada, Jorge Obeid elige la prudencia cuando se le pregunta por la cuestión salarial en el ámbito público. En la primera parte de este reportaje, publicada en la edición del miércoles 7, lo afirmaba tal como lo repetimos a continuación por considerarlo pertinente:
—Amsafé habla de un inicio de clases conflictivo si no hay aumento de sueldos para los docentes.
—No hay que desesperar. Hay tiempo y hay diálogo. En estos temas referidos a la educación hay una especial predisposición de mi parte.
—¿Podría hoy decir que para marzo habrá un aumento de sueldos a los maestros?
—No puedo hablar de una política salarial ni para los maestros ni para nadie. Todavía no tenemos siquiera el presupuesto 2004, que vamos a elaborar durante enero. Lo que sí tiene que quedar claro es que a Educación le voy a dar gran atención porque estoy convencido que es el gran tema para lograr la inclusión de los sectores marginados de la sociedad. En una primera etapa ya estamos ocupándonos de la reparación de escuelas y la transferencia de comedores, que no se hace de un día para el otro. Pero con los maestros vamos a dialogar mucho para ver cómo resolvemos los problemas.
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