ENTRE RÍOS: INVESTIGAN EL INCREMENTO DE CASOS DE CÁNCER EN SANTA ELENA
Un estudio estadístico que realizó la organización no gubernamental Redes detectó 515 enfermos de cáncer en 400 familias, en Santa Elena, de los cuales fallecieron 250 durante la última década. En este informe, que será presentado en el Senado Juvenil, se plantea que las causas de esta situación podrían estar vinculadas con el exceso de cloro en el agua, la presunta existencia de dioxinas en la alimentación y la contaminación del ambiente con PCB y agroquímicos. El proyecto, denominado Sí a la vida, no al cáncer, apunta especialmente a que los organismos de control de la provincia investiguen las causas que generan el alto índice de mortalidad a causa de esta enfermedad.
El sondeo fue realizado por alumnos de 8º y 9º año de la escuela Maipú de esta localidad, ubicada 150 kilómetros al norte de Paraná, y detectó un importante aumento de leucemia, cáncer gastrointestinal, de mama, matriz, colon, pulmón, y sarcomas, entre otros tipos.
Según se informa en Diario Uno, el informe apunta a las probables causas del incremento de esta enfermedad, que se cobra seis millones de vidas por año en todo el mundo, y que en los últimos cuatro años causó la muerte de 45 personas en esta ciudad. Entre ellas, menciona: el exceso de cloro en el agua, la presunta existencia de dioxinas en la alimentación y la contaminación del ambiente con PCB y agroquímicos
EL AGUA
La investigación apunta como principal causa al exceso de cloro en el agua, ya que según se comprobó, el clorinador (dosificador) no funciona hace diez años, y entonces el proceso se realiza sin las mediciones estrictas. Éste sería uno de los factores fundamentales del origen de cáncer de vejiga, colon y recto. Según expertos consultados por el presidente de Redes, el médico Juan Francisco Vega, el procedimiento utilizado para la cloración es inapropiado.
En ese sentido, Vega informó que está científicamente comprobado que la errónea realización de la cloración produce componentes cancerígenos. En efecto, la cloración produce trihalometanos que son cancerígenos y mutágenos, y se ha demostrado que los niveles de esta sustancia están asociados al cáncer de vejiga, colon y recto.
Según Vega, el análisis reciente sugiere que existe un vínculo importante entre el riesgo de cáncer y el volumen de agua ingerida. En sentido coincidente se ha señalado que en el agua de red que no es bien clorada se pueden encontrar hidrocarburos de bajo peso molecular, como el cloroformo.
La filtración del agua y su tratamiento son importantes antes de la cloración, ya que reducen en forma efectiva la formación de hidrocarburos clorados. El alto porcentaje de la población expuesta a estas sustancias químicas contenidas en el agua de red es motivo de gran preocupación, ya que algunos de estos compuestos han demostrado ser carcinogénicos.
Teniendo en cuenta cómo se lleva adelante actualmente el proceso de cloración del agua en Santa Elena, y habiéndose comprobado científicamente el riesgo que implica el proceso con dosis que no son las adecuadas, se estaría sometiendo a la población a un riesgo innecesario y evitable con la compra de un nuevo elemento de cloración, valuado en el mercado en unos 15.000 pesos.
Vega afirma que deberán realizarse estudios pormenorizados de la calidad del agua que se consume, desde su extracción hasta su purificación. Teniendo en cuenta la actividad papelera que se realiza en Misiones, donde se utilizan múltiples productos químicos nocivos para la salud, deberían efectuarse controles tendientes a determinar la existencia de metales pesados (arsénico, cromo 3 y plomo) antes de someter el agua al proceso de purificación, ya que las condiciones actuales de la planta de agua de Santa Elena hacen imposible su eliminación.
Los asesores legales de Redes, Miguel Cullen, Miguel Retamoso y Gastón Duarte, señalan la conveniencia de efectuar estos estudios de manera periódica para que estos niveles de contaminación no aumenten y se determinen fehacientemente cuáles son los factores fundamentales que originan el incremento de la enfermedad en la ciudad. “Vamos a solicitar a los organismos del Estado que realicen un relevamiento en toda la ciudad”, señaló Retamoso.
FACTORES AMBIENTALES
Santa Elena presenta particularidades que según la investigación deberían ser controladas. Durante la actividad del frigorífico, en los ‘80, se realizaban actividades con compuestos químicos altamente contaminantes que actualmente están prohibidos, como químicos no biodegradables y altamente volátiles que perduran en el ambiente por más de 30 años.
Además, desde Redes hacen hincapié en la falta de una planta de tratamiento de basura. Sostienen que muchos depósitos de residuos se encuentran dentro del casco urbano de la ciudad del norte entrerriano, y es frecuente la quema de basura, con el riesgo que ello implica. La combustión produce dioxinas que se depositan en el suelo donde pastan los vacunos y se alojan luego en la grasa de los animales. Esta sustancia, una vez ingerida por el hombre, podría producir cáncer.
EL EFECTO DE TRANSFORMADORES Y FUMIGACIONES
Otro dato que llamó la atención en la encuesta son los casos de leucemia en lugares donde existen transformadores. “Pedimos que revisen los transformadores eléctricos con PCB, ya que era frecuente su utilización en la ciudad y en la planta frigorífica, donde estaban en contacto permante con esta sustancia más de 1.000 personas”, explicó el médico.
Si bien hace unos años se procedió al recambio de transformadores, no existe información precisa sobre si aún permanecen en algunos barrios y en el interior del frigorífico. “Queremos un control estricto del Ente Regulador de Energía para quedarnos tranquilos y descartar todas las posibilidades”, dijo Vega.
Por último, hace unos años empezó la explotación agrícola en Santa Elena, pero según advierten desde Redes, sin ningún tipo de control. La práctica constante de fumigaciones con agroquímicos debe ser controlada por el Estado, ya que la presencia de tóxicos en el ambiente sería otro factor fundamental del incremento de esta enfermedad. “Cualquiera fumiga sin ningún tipo de control –advierte Vega–. Hace cuatro años invitamos a las autoridades del Ministerio de Salud, para plantearles el problema, que es conocido por ellos, pero no se acercó nadie”.
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