ENTRE UNA GRAN CAMPEONA Y LA REVELACIÓN
La final femenina de Wimbledon estará a cargo de una consagrada y de una revelación. La furia de Serena Williams y el hambre de gloria de María Sharapova se encontrarán mañana en la definición del tercer torneo de Grand Slam. En las semifinales, la menor de las morenas norteamericanas, máxima preclasificada, venció a la francesa Amelie Mauresmo (4ª) por 6-7 (4-7), 7-5 y 6-4, y buscará el tricampeonato de Wimbledon ante la siberiana Sharapova (13ª), que superó a la norteamericana Lindsay Davenport (5ª) por 2-6, 7-6 (7-5) y 6-1.
Sharapova, de 17 años, se convirtió en la segunda finalista más joven en la historia de Wimbledon detrás de Martina Hingis, que tenía 16 años y nueve meses cuando alzó el trofeo principal en 1997. La rubia que también fue finalista junior aquí en 2002, se encargó de sorprender con una notable victoria en 1h52m sobre Davenport, campeona en el All England hace cinco temporadas. Después de un comienzo accidentado por una suspensión por la lluvia cuando apenas se habían jugado dos puntos (15-15), la ex número 1 del mundo desbordó a su juvenil rival, a partir de la solvencia con su servicio.
Davenport se adelantó 6-2 y 2-1 cuando una segunda irrupción de la lluvia obligó a una postergación de 50 minutos. Y a partir de allí, las cosas fueron diferentes. Decidida a vender cara su despedida, Sharapova se soltó, empezó a buscar los ángulos para mover a la californiana y el encuentro se emparejó. De todos modos, Davenport contó con un par de ventajas para quebrar a la rusa (en 4-4 y 5-5) y luego sacar por el partido; Sharapova respondió con un saque ganador y un ace, respectivamente, y en el tie-break, no se equivocó.
El partido se volcó para el lado de Sharapova. Aun con la importancia de jugar un match decisivo, mostró una fortaleza mental inusitada y empezó a conectar un winner atrás del otro, hasta totalizar 46 tiros ganadores, a la vez que bajó al mínimo el número de errores no forzados (6 en el último set). Con ese empuje arrollador, terminó con las aspiraciones de Davenport y se convirtió en la segunda jugadora rusa en protagonizar una final en Wimbledon después de 30 años, cuando Olga Morozova cayó ante Chris Evert. Un triunfo que también amplía el avance de la numerosa Fuerza Rusa, que viene de acaparar la definición de Roland Garros, donde se impuso Anastasia Myskina.
A continuación, Serena y Mauresmo entregaron un partido muy entretenido, con mucha intensidad y varios puntos de gran nivel. La menor de las Williams picó en punta y estuvo a un paso de quedarse con el primer parcial, pero un par de errores le facilitaron la recuperación a la francesa, que dio vuelta el resultado.
Mauresmo llegó a estar con un parcial de ventaja y 3-1, pero no pudo contener el vendaval de la norteamericana. A puro despliegue, Williams dio batalla y ganó el segundo capítulo; en la última etapa, a corazón abierto, la morena alternó aciertos y errores; la francesa se mantuvo en la lucha a pesar de algunos problemas físicos, pero el festejo quedó en poder de Serena tras 2h27m de acción. Y por quinto año consecutivo, el All England verá al menos a una de las Williams en la final, tras los éxitos de Venus en 2000 y 2001 y de Serena en 2002 y 2003. Una lucha entre la potencia de siempre y el ímpetu renovador.
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