ENTREGAN CERTIFICADOS POLICIALES IMPRESOS EN AFICHES DEL TOTO BINGO
Los problemas de equipamiento de la policía provincial son un tema recurrente al analizar la situación de la seguridad y el servicio a la población, y merecen sucesivos refuerzos presupuestarios y adquisición de elementos por parte de las autoridades. Aun así, se presentan regularmente y, en algunos casos, consiguen sorprender a los usuarios.
Es lo que le sucedió a una vecina cuando fue a solicitar un certificado de supervivencia a la seccional cuarta. Luego de batallar con distintos inconvenientes _primero el documento fue mal confeccionado, después advirtió que la opción “padecer o no padecer algún tipo de incapacidad” permanecía indefinida, finalmente le fue requerido un módico aporte alimentario a cambio del trámite-, tuvo que enfrentarse con el desconcierto mayor.
De hecho, la señora pensó que se trataba de una broma cuando, como respuesta al pedido de la certificación, le fue extendido un papel doblado, de cierto grosor, cubierto de círculos numéricos y coloridos dibujos. Al momento que desplegó la hoja, comprobó que, efectivamente, se trataba de la constancia que había pedido.
Lo inesperado es que la misma le había sido extendida, con el sellado de rigor y el membrete del Ministerio de Gobierno, sobre un pedazo de afiche del Toto Bingo.
Un examen más detenido del papel -que fue acercado a nuestra redacción por la desorientada lectora- permite comprobar que se trata de un formulario fotocopiado en un soporte infrecuente, y luego llenado a pedido del usuario.
Sin saber del todo si se trataba de algún tipo de campaña en favor del juego oficial, acaso para paliar las necesidades del servicio -aunque con la particularidad de que no se estaba promocionando la versión local sino uno de la provincia de Buenos Aires- o alguna especie de ejercicio de humor negro -que asociaba la supervivencia con el azar-, la vecina decidió que, en cualquier caso, no podía presentar un documento con esas características en la institución que se lo había solicitado. De modo que debió volver a la oficina policial y solicitar que le extendieran otro, pero en una hoja de papel blanco. Y rogar que, esta vez, le tocara mejor suerte.
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