ENTREGARON EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ EN OSLO
Mientras Mohamed El Baradei, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), recibía hoy el Premio Nobel de la Paz y en su discurso abogaba por la aceleración del desarme nuclear en Oslo, las calles de la capital noruega albergaban a grupos pacifistas que protestaban por el galardón.
El egipcio, de 63 años, recibió el Nobel que comparte con el organismo dependiente de la ONU, el mismo año en que se cumple el 60 aniversario del bombardeo atómico de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
El Baradei y la AIEA recibieron el Nobel de la Paz de este año por “sus esfuerzos en impedir el uso de energía nuclear para propósitos militares y garantizar la inocuidad de la energía nuclear con fines pacíficos”.
“Hay que tomar medidas concretas hacia el desarme” en los países que componen el club nuclear (EEUU, Francia, Gran Bretaña, China, Rusia, India, Pakistán y Corea del Norte) y “establecer un sistema de seguridad que no se base en la disuasión nuclear”, manifestó.
El laureado, que defendió el trabajo del organismo que dirige y un régimen de inspecciones “siempre bajo el paraguas de la ONU”, explicó que “todavía tenemos 8 ó 9 países con armas nucleares y 27.000 cabezas atómicas sobrantes”.
El presidente del Comité Nobel, Ole Danbolt Mjos, destacó la figura de El Baradei “como un valiente defensor de la AIEA, en un tiempo en el que el desarme está en punto muerto”, en un discurso leído ante 1.000 invitados, con el que se abrió la ceremonia de entrega del Premio Nobel en el Ayuntamiento de Oslo. Esta noche, serán agasajados con una cena de gala.
El Baradei, recibido con un manto de nieve noruega, identificó como principales problemas internacionales en el contexto atómico “la emergencia de un mercado negro, la proliferación de armas nucleares y el estancamiento del desarme” y, por ello, recomendó la “aceleración del proceso de desarme atómico”.
Pese a sus llamamientos en favor del desarme, El Baradei y la OIEA se toparon con simpatizantes de Greenpeace disfrazados de cohetes y misiles nucleares, en un vehículo cargado de barriles que simbolizaban los desechos atómicos que las centrales atómicas que se producen cada año.
Como todos los años, en Estocolmo, Suecia, se realiza otra ceremonia en la que se entregan los Nobel de Economía (Robert J. Aumann y Thomas Schelling), Física (Roy Glauber, John Hall, Theodor Hansch), Química (Yves Chauvin, Robert Grubbs, Richard Schrock) y Medicina (Barry Marshall).
El Premio Nobel de Literatura de este año no podrá ser recogido por su ganador, el dramaturgo británico Harold Pinter, debido a que se encuentra internado afectado por un cáncer de garganta.
Excepto el Nobel de la Paz, el resto de los galardones serán entregados por el rey de Suecia, Carlos Gustavo.
Con él estará el resto de la familia real sueca, así como familiares de los premiados, miembros de las instituciones que otorgan los galardones, ministros y parlamentarios y diplomáticos, hasta completar 1.600 invitados.
La Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, dirigida por el italo-danés Giordano Bellincampi, interpretará piezas de Wolfgang Amadeus Mozart, Piotr Ilich Tchaikovski, Giacomo Puccini, Giuseppe Verdi, Joseph Haydn y Hugo Alfven, y contará con la actuación estelar de la soprano sueco-estadounidense Erika Sunnegaardh.
Diez mil flores decoran el Konserthuset, buena parte de ellas enviadas por la localidad italiana de Sanremo, en la que el magnate Alfred Nobel vivió sus últimos años.
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