ENVÍAN A PERITAJE RASTROS DE SANGRE Y CABELLOS HALLADOS EN UNA BOLSA
Un jefe policial confirmó que el hermano de la docente desaparecida en Tucumán encontró ayer una bolsa que contendría pelos y sangre, pero destacó que los mismos todavía deben ser sometidos a una pericia. Asimismo, Hugo Sánchez detalló que está investigándose sobre la rotura de un espejo retrovisor que sería del Ford Orion de una de las mujeres detenidas como presuntas partícipes en la desaparición de Angela “Betty” Argañaraz. Por otra parte, la fiscal Adriana Gianonni supervisaba hoy un rastrillaje en una zona próxima al dique El Cadillal, cerca de la capital provincial, donde Julio (hermano de Betty) encontró la bolsa. La búsqueda se circunscribía a las cercanías de una casa de veraneo de Nélida Fernández y Susana Acosta, una colega de Betty y una amiga.
El nuevo rastrillaje se realizaba en El Embudo. La fiscal ordenó intensificar la búsqueda porque fue allí donde el hermano de la docente encontró una bolsa, “a unos mil metros de la casa” de las sospechosas, según confirmó Sánchez: “Estamos investigando todas las pistas. Todavía no se hizo el peritaje de la bolsa, pero ordené un operativo cerrojo”, explicó por su parte la fiscal. Y agregó: “No hay que adelantar expectativas. La zona (del hallazgo) no es de fácil acceso, pero sí se lo puede hacer con automóvil”. Por su parte, el defensor de las ex monjas detenidas, Gustavo Morales subrayó que “lo de la bolsa no significa nada”; y agregó que “en Tucumán se trabaja tan mal que, primero se arresta a una persona sin ningún elemento, y luego se la investiga”.
Fernández y Acosta se negaron a declarar el sábado. Por ahora la pista sobre la que se avanza apunta a alguna diferencia laboral entre las detenidas y la docente desaparecida, quien estaba a punto de ser nombrada directora del colegio en el que trabaja. Argañaraz vive en El Manantial, en la periferia de la capital provincial. El lunes pasado tomó un colectivo hacia su trabajo en el colegio San Francisco, situado en Marcos Paz al 600. La docente jamás llegó. Algunos testigos aseguran que Betty se bajó en la esquina de Lamadrid y Alem, en la zona del Abasto, y allí subió a un Duna blanco. La Policía descubrió que Betty intercambió mensajes de texto vía celular con una de las sospechosas.
Según habían convenido, la docente iba a pasar a buscar a Acosta y por eso hubo un intercambio de mensajes. Fernández es madre de una nena y por esa razón se le otorgó el beneficio de la detención domiciliaria. Acosta, en cambio, está alojada en la Comisaría de la Mujer. La Policía realizó ayer excavaciones en la casa de una de las dos apresadas, pero la tarea resultó infructuosa, aunque esto indica que una de las principales hipótesis es que la docente fue asesinada. El procedimiento se implementó a partir de la mañana, luego de que fuera allanada una casa que las sospechosas usan para sus vacaciones, y consistió en la realización de excavaciones en el jardín. También se revisó una cisterna.
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