ES PREOCUPANTE EL AUMENTO DE CASOS DE SÍFILIS EN NUESTRO MEDIO
A pesar de que tiene más de cinco siglos de antigüedad, y que hay actualmente un conocimiento pleno de su etiología y de la forma de detenerla y curarla, el siglo XXI encuentra a la sífilis gozando de muy buena salud.
En nuestro medio, esta enfermedad de transmisión sexual “no sólo se encuentra presente, sino que representa una realidad preocupante. En los hospitales públicos las cifras siguen siendo altísimas y, en la parte privada, la percepción es que últimamente se ve un incremento notable de los casos de sífilis, y de otros padecimientos como la blenorragia”, afirmaron los doctores Carlos Piva y Alberto Dalul, a cargo del Área de Enfermedades de Transmisión Sexual del Hospital José María Cullen.
Dalul es urólogo y ejerce también en la parte privada donde -según aseguró- “nos llamó la atención el incremento de casos de enfermedades de este tipo, ya que estas consultas no son habituales a nivel de consultorio privado porque, por lo general, la gente trata de ir a un hospital o al médico de confianza como una manera de ocultarlas. Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) siguen siendo un tema tabú”.
Si bien no puede precisar un índice de crecimiento en el sector de la medicina privada porque no se llevan registros, Dalul dijo que el aumento de las enfermedades sexualmente transmisibles es “evidente” y que la misma percepción la tienen colegas suyos de esta ciudad y de otras localidades del interior provincial, situación que genera preocupación entre los profesionales de la salud.
En el caso del Cullen, sí se lleva un registro y las cifras hablan a las claras del problema. El Consultorio de ETS atiende casi 5.000 consultas al año, y más de 300 de ellas resultan casos de sífilis.
“Normalmente se considera, incluso entre los propios médicos, que esta afección prácticamente está controlada, o que ya no existe. Sin embargo, las estadísticas siguen siendo altísimas; es una infección que está presente en la población y que se ve mucho”, dijo Piva.
DESCONOCIMIENTO Y CAUSAS
Los profesionales aducen que lo más preocupante es el nivel de desconocimiento sobre el tema entre los jóvenes, el grupo etario con mayor actividad sexual.
“El incremento que se está notando en este tipo de enfermedades está relacionado con la vida que lleva la juventud. Hay mucha más libertad, los boliches comienzan a altas horas de la madrugada, no hay control en cuanto al expendio de bebidas alcohólicas a los menores de edad. Y el alcohol es un estimulante sexual que, en altas dosis, exacerba el sexo. Las relaciones se dan a una edad cada vez más temprana y muchas veces sin prevención”, comentó Dalul.
A esta situación se suma que los jóvenes “no tienen información, no saben de qué se tratan las enfermedades de transmisión sexual, y ésta es una realidad”.
Aunque los profesionales afirman que “es un error pensar que las ETS son exclusivas de los grupos sociales bajos, sino que llegan a todos los niveles”, lo cierto es que hay situaciones que aumentan las posibilidades de reemergencia de enfermedades transmisibles.
Según refirieron los médicos, entre ellas se cuentan la pobreza que acosa a sectores marginados, el desempleo, la promiscuidad, el escaso acceso a la educación y a los sistemas de atención de la salud.
En cuanto a la prostitución -desde siempre una de las principales razones de contagio de sífilis, gonorrea y otras enfermedades-, Dalul y Piva sostuvieron que el mayor problema radica en “las chicas que venden su sexo ocasionalmente, y no tanto en las trabajadoras sexuales profesionales que se cuidan bien, vienen al hospital y se controlan. Son con las que menos problema tenemos”.
MEJOR, PREVENIR
Aparte de la sífilis y del VIH, otras enfermedades de transmisión sexual son el herpes, vulvovaginitis, blenorragia, verrugas vaginales, etc. Todas ellas son riesgosas no sólo por lo que significan las patologías en sí, sino por sus posibles secuelas o consecuencias (ver aparte).
Además, los médicos señalaron que hay una concomitancia entre sífilis e infección por VIH y la razón es que en parte ambas patologías comparten la vía de transmisión sexual y presuponen similares conductas de riesgo.
Los médicos destacaron que la clave está en la prevención a través de los métodos de barrera: el preservativo es fundamental.
Piva explicó que la mayoría de las ETS son curables, pero es imprescindible detectarlas a tiempo, tratarlas y controlarlas. Por eso aconsejó que si una persona sospecha que tiene una enfermedad de transmisión, debe abstenerse de tener relaciones sexuales, debe comunicárselo a la pareja y concurrir al médico. No debe automedicarse ni acudir al farmacéutico amigo.
Además, “es importante que las mujeres vayan al ginecólogo y se hagan el chequeo anual, porque en ellas la mayoría de las afecciones son asintomáticas, lo que facilita el contagio al desconocer que las padecen”, indicó. De hecho, de cada 5 mujeres que padecen una ETS, sólo una tiene síntomas.
Por otro lado, “si han estado en riesgo, con diferentes parejas y no se han cuidado, tienen que consultar al médico para hacer los controles serológicos necesarios, particularmente, del virus del Sida porque los períodos de incubación de algunas ETS son muy largos y hay que controlarlas en el tiempo”.
LA CLAVE: EDUCAR
El urólogo Alberto Dalul advirtió que “hay un llamado de atención, una luz roja” que no se debe desatender. Recomendó “retomar esa campaña de información que en el pasado se hacía sobre las ETS. No sé si se debe comenzar en la escuela primaria o en la secundaria, pero debe hacerse”.
“La clave es la información”, subrayó. Y en este aspecto dijo que “cada uno desde su ámbito tendría que tomar parte en educar a los jóvenes sobre este tema. Pero más allá de los esfuerzos personales, son los organismos oficiales los que tendrán que analizar esta situación y generar alguna campaña para empezar a informar”.
Pero advirtió que “no es cuestión de repartir un folleto y nada más. Es algo más profundo que necesita ir madurándose desde chico en las escuelas, para llegar a la adolescencia con una buena información”.
DESDE ESTERILIDAD HASTA UN POSIBLE CÁNCER
Como algunas enfermedades sexualmente transmisibles no se manifiestan clínicamente, sobre todo, en las mujeres, estas afecciones si no son tratadas van ocasionando inflamación en los anexos y terminan, muchas veces, en esterilidad.
Hay otras consecuencias según el tipo de enfermedad de que se trate. Por ejemplo, una afección de transmisión sexual que no se tiene en cuenta es la Hepatitis B, que lleva a la cirrosis hepática.
En el caso de la sífilis, si no se controla puede ocasionar alteraciones cardiológicas, neurológicas, inclusive demencia o parálisis. Cuando se transmite al hijo, pueden ocasionarles estigmas de sífilis o malformaciones irreversibles. Igualmente, una madre con blenorragia o gonorrea puede provocarle ceguera a su bebé.
Las verrugas genitales, en tanto, son visibles en el hombre pero algunas mujeres pueden tenerlas en el cuello del útero, y muchos de esos virus tienen capacidad oncogénica, es decir, con el tiempo pueden desarrollar un cáncer de cuello uterino.
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