ES ROSARINO Y GANÓ UN PREMIO NACIONAL POR DEJAR DE FUMAR
“Se me cayó el teléfono y me quedé sin habla”. Eduardo Baccaro (57) no pudo evitar la emoción y los nervios cuando el sábado pasado una voz le dijo que había sido uno de los nueve ganadores (el único rosarino) del concurso para dejar de fumar que presentó el Ministerio de Salud de la Nación. Fue capaz de soportar el abandono del faso de buenas a primeras y bancarse un mes sin siquiera probar una pitada. Es que aspiraba unos 30 cigarrillos por día, incluso después de haber sufrido una hemiplejia durante un año y medio (“por culpa del pucho”, dijo) con la consiguiente indicación médica de no probarlos nunca más. Pero los consejos y su salud deteriorada no pudieron con el vicio. Sólo el pedido encarecido de su reciente esposa lo logró, aparte de la posibilidad de ganar un viaje en el certamen. Ahora, cambió a su peor compañía por caramelos y chupetines. Una historia de amor y salud.
La semana pasada, el ministro del área, Ginés González García, hizo públicos los nombres de los ganadores del concurso “Abandone y Gane” en el transcurso de un acto en el que estuvieron presentes todos los triunfadores quienes, además de alcanzar el objetivo de eliminar el hábito en el último mes, se hicieron acreedores a distintos viajes por la Argentina: Cataratas, Villa La Angostura y Bariloche.
Eduardo eligió las Cataratas del Iguazú y se irá con Teresa (47), su mujer, apenas ella tenga sus vacaciones como bibliotecaria de dos escuelas. El hombre, viudo desde hace años, se casó nuevamente en octubre de 2003. Y desde hace tiempo tenía “metida en la cabeza la intención de dejar el cigarrillo definitivamente”, contó a La Capital.
Sólo lo hizo durante un año y medio, después de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) en 1992. Estuvo prácticamente 17 días sin moverse internado en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). Nunca antes lo había podido lograr, pero igual volvió.
Fue entonces cuando buscó varias formas de abandonar, sin poder siquiera acercarse a esa intención. Pero en abril pasado escuchó “a la tarde por LT3 que se estaba lanzando el concurso”, dijo. Por esos días, Teresa no paraba de pedirle que le prometiera que no fumaría más. La posibilidad de irse de viaje y de ganar 10 mil dólares finales sirvió como incentivo.
Es que el Ministerio eligió por sorteo a nueve personas que se comprometieron con la iniciativa de parar un mes con el faso, una de las cuales participará luego de un concurso internacional por ese dinero. Si bien Eduardo no fue el triunfador de esa instancia, está contento igual por haber dejado y por el viaje ganado.
La prueba
Tal como lo consignaba la propuesta que aceptó bajo declaración jurada, a partir de la cero hora del 1º de mayo último, pasó todo ese mes sin probar la nicotina y el alquitrán. Luego, resultó vencedor de un sorteo entre los miles de aspirantes y se sometió a un análisis que comprobó el esfuerzo. “Nos hicieron tomar muestras de orina y esperar 30 minutos”, recordó.
“Me pude controlar, porque quise cumplir con la promesa a mi mujer”, confesó casi lagrimeando de emoción. Ahora asegura que se siente mejor. “Puedo caminar más sin sentir dolores, pero es durísimo soportar las ganas que vuelven todo el tiempo”, agregó.
Eduardo se jubiló por invalidez después de sufrir el ACV y desde que se volvió a casar tiene un negocio de productos alimenticios a granel. “Acá estoy gran parte del día y como vendo caramelos también los uso para reemplazar la necesidad del faso”, contó.
La inversión que hizo junto a Teresa le permite buscar una mejora en la calidad de vida de ambos, vendiendo galletitas, cereales, caramelos y hierbas medicinales de todo tipo, como el acoro que, según dicen, estimula la pérdida del interés por el cigarrillo.
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