ESCÁNDALO EN HUNGRÍA: PIDEN LA RENUNCIA DEL PRIMERO MINISTRO
La mentira tiene patas cortas y, hasta a veces, explosivas. Ayer a la noche, en las afueras del parlamento húngaro, miles de manifestantes chocaron con las fuerzas policiales exigiendo la renuncia del primer ministro socialdemócrata, Ferenc Gyurcsány.
¿Por qué? Como en el caso argentino o brasileño, el problema surge de una filtración de información confidencial a la prensa. En un archivo de audio, Gyurcsány admite haber salido victorioso de las últimas elecciones realizadas, en abril, gracias a una mentira.
La radio pública Magyar Rádió se encargó de difundir el audio en el que se escucha a Gyurcsány, el pasado 26 de mayo en Balatonoszod, afirmando frente a la cúpula del partido socialdemócrata: “Mentimos durante un año y medio sobre la situación económica del país”.
Sostuvo, además, que la economía se mantuvo a flote por la “divina providencia” y “cientos de engaños”. “Lo hicimos todo en secreto para que no se publicara nada antes de las elecciones”, admitió el descarado primer ministro en la grabación.
La oposición. La centroderecha no tardó en pedir la renuncia del primer ministro, aludiendo razones éticas. Representantes de diferentes organizaciones de la extrema derecha, como el Frente Nacional Húngaro y numerosas cabezas rapadas, se unieron al reclamo. Pero fue la indignación de la ciudadanía común y engañada la que encendió la noche de Budapest.
La situación de la economía húngara no ayuda. El Gobierno había perdido su popularidad debido a un programa de ajuste aplicado para consolidar la economía del país y reducir el elevado déficit presupuestario del 10,1 por ciento previsto para 2006.
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