ESKENAZI EXIGE AL GOBIERNO PROVINCIAL SEGURIDAD JURÍDICA
Fue un mensaje claro y contundente. Un estiletazo de Enrique Eskenazi, el presidente del Nuevo Banco de Santa Fe, con pretensión de abortar los planes pergeñados en el corazón del poder político provincial para condicionar la continuidad de la entidad como agente financiero oficial: “Hay un acuerdo. No tengo por qué creer que el Poder Ejecutivo o el Poder Legislativo de esta provincia puedan violar esa seguridad jurídica”. Y remató: “Cuando compramos las acciones, compramos un banco en ciertas condiciones. Dentro de la seguridad jurídica hay un contrato con el gobierno provincial que debe ser cumplido”.
Eskenazi es el cerebro del grupo económico que se identifica con su apellido y que tiene la propiedad del Banco de San Juan, el Banco de Santa Cruz y recientemente incorporó el Nuevo Banco de Santa Fe tras una propuesta asombrosa en la cual “se ofertó más del doble que el segundo oferente”, según repite el banquero. De paso por Rosario, Eskenazi dijo que nadie va a perder su puesto de trabajo y que en las condiciones actuales el banco debería tener el doble de participación en el mercado de la que tiene actualmente. Del otro lado, desde el gobernador Carlos Reutemann a su sucesor Obeid creen que es necesaria la intervención de la Legislatura para evitar el cierre de sucursales, una instancia que habilitó el Banco Central pero que impide el contrato firmado entre el Ejecutivo y el banco adquirido por el empresario santafesino emigrado a San Juan.
Por primera vez, Eskenazi fue recibido ayer en audiencia por un hombre del poder político provincial: el vicegobernador Marcelo Muniagurria aceptó reunirse con él en su calidad de presidente del Senado provincial. “Fue una conversación que tuvimos frente a una solicitud de los senadores que quieren conocer más sobre este proceso”, explicó a la salida Eskenazi. Lo mismo dijo Muniagurria, quien se mostró como un gestor entre la inquietud de los legisladores y las autoridades del banco (ver aparte).
Si bien todos los actores la relativizan, existe una fuerte puja, aún con final abierto. Todo indica que la provincia quiere, entre otros puntos, que como condición para que la entidad siga siendo agente financiero oficial se mantengan abiertas las 101 sucursales.
Eskenazi ayer sentó su posición: “Hay un acuerdo. Yo creí toda mi vida en la seguridad jurídica y no tengo por qué creer que el Poder Ejecutivo o el Legislativo de esta provincia puedan violar esa seguridad jurídica”
—¿Hace falta una ley para ratificar que el Banco siga siendo el agente financiero de la provincia? –preguntó El Ciudadano.
—No. Cuando compramos las acciones compramos un banco en ciertas condiciones. Dentro de la seguridad jurídica hay un contrato con el gobierno provincial que debe ser cumplido –respondió el empresario.
De esa manera se refirió a la prórroga de ese privilegio hasta el año 2008 que la actual administración le otorgó al Banco de Santa Fe cuando aún estaba en manos de su anterior dueño, el Banco General de Negocios.
El proyecto enviado por Reutemann, que genera desconfianza en el grupo Eskenazi, recibió el respaldo del gobernador electo Jorge Obeid. Ayer, durante un encuentro con la prensa en Rosario, el futuro mandatario recordó: “Es de público conocimiento que compartí el criterio del actual gobierno de enviar el tema a la Legislatura. Así que habrá que esperar que la Legislatura se expida”.
Nadie de la administración Reutemann habló. Aunque sí lo hizo un peso pesado del oficialismo, Juan Carlos Mercier, que expresó su idea a pesar de que recién asumirá su banca de senador provincial el próximo 10 de diciembre. El ex ministro de Hacienda se mostró partidario de que intervenga la Legislatura ya que “hay algunas contradicciones entre lo que el Banco Central le concede como ventajas o dispensas al grupo adquirente y lo que establece el contrato firmado entre el Ejecutivo provincial y el banco. Un ejemplo es que el Central le facilita el cierre de algunas sucursales, pero el contrato firmado por la actual gestión de Carlos Reutemann dejó sin efecto la posibilidad de que se cerraran aquellas cincuenta sucursales que establecía el contrato original”.
En diálogo con la prensa, Mercier dijo que “ante la situación a que se ha llegado, la provincia tiene una función básica y fundamental que es definir si este nuevo dueño del banco es la figura que interpreta los deseos de la provincia como agente financiero. Para eso tiene un contrato. Ese contrato la provincia lo puede revalidar, y además lo debe exigir”, indicó.
Pero en ese sentido Eskenazi pretendió despejar todas sus dudas aunque no habló del futuro de las sucursales. Dijo que “nunca se pensó en achicar el personal” y que “a lo sumo puede haber algún desplazamiento aislado, no más que eso”. También descartó de plano usar “la opción que dio el Banco Central” de unir el Nuevo Banco de Santa Fe con el de San Juan.
EL VICEGOBERNADOR QUE NO SABE, NO CONTESTA
Tras el encuentro con Enrique Eskenazi, el vicegobernador Marcelo Muniagurria recibió a EL Ciudadano. Allí explicó que el motivo de la reunión fue coordinar la presencia de directivos del banco en la Cámara de Senadores, tal como lo habían pedido los legisladores. Sin embargo se desligó de cualquier decisión de fondo sobre el tema. “No sé qué va a pasar con el proyecto del Ejecutivo (que busca poner condiciones para prolongar la condición de agente financiero). Los senadores lo estamos estudiando”. Ante la pregunta de si creía que era necesaria una ley para ratificar al agente financiero de la provincia, el vicegobernador dijo: “La verdad que no lo tengo en claro, lo estamos estudiando”. Y cuando se le informó que el ministro Juan Carlos Mercier había afirmado que la Legislatura debía expedirse sobre el tema, se corrió: “Pregúntenle a Mercier”. En referencia al motivo por el cual ningún integrante del Ejecutivo, y particularmente el gobernador Carlos Reutemann, se reunió con las nuevas autoridades del banco, la respuesta fue concreta: “Pregúntele a Reutemann”.
LA RELACIÓN CON EL PRESIDENTE KIRCHNER
El empresario Enrique Eskenazi dio ayer su versión sobre cuál es su verdadera relación con el presidente Néstor Kirchner: “La única realidad es que tomamos un banco (el de Santa Cruz) que había perdido en un año 90 millones de dólares y que venía con un grupo humano desmoralizado. No hay nada peor que cuando la gente siente que su puesto de trabajo corre peligro. Esas situaciones las vivo de forma tan angustiosa… y me siento atemorizado del estado moral de cada uno de esos hombres y mujeres. Tomamos un banco que no tenía siquiera sistema informático. Me comprometí con el doctor Kirchner, el día de la transferencia, en que si no había interferencias políticas en dos años poníamos el banco en un nivel A auditado por una compañía extranjera. Jamas recibí un solo llamado del doctor Kirchner”, concluyó el empresario.
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