ESPACIOS PÚBLICOS DE SANTA FE: 37 ESCULTURAS ESTÁN EN MAL ESTADO
¿Cómo es la relación de los santafesinos con el espacio común, el de todos? Si, como sostienen muchos urbanistas, la ciudad plasma la unión hipostática entre cuerpo y alma, ¿qué es lo que las calles y plazas de Santa Fe dicen del espíritu de sus ciudadanos?
Al parecer, teniendo en cuenta un reciente relevamiento que la Secretaría de Patrimonio municipal hizo de 37 obras y esculturas asentadas en lugares comunes -o públicos-, la relación es mala. En esto coincidió unos meses atrás el secretario de Planeamiento de la Municipalidad, Gustavo Giobando, cuando arriesgó una posible explicación: “En gran medida es por no sentir como propio el espacio común”.
¿Qué dicen las calles de la ciudad de los que vivimos en ellas? Un simple vistazo arroja una respuesta muy poco satisfactoria. Así como los ciudadanos denostan el espacio común, las calles hablan muy mal de su accionar sobre ellas. El veredicto que surgió del minucioso relevamiento de las obras artísticas que realizó la Secretaría de Patrimonio por un pedido del Concejo Municipal, va en similar sintonía que el sentido común: “Hay esculturas tiradas, los Niños Cazadores los partieron, obras depredadas, a Mariano Moreno en la plaza de Rosario, le arrancaron la nariz”. En síntesis, hay “vandalismo”. ¿Qué hay que hacer? Para el titular de esta dependencia, Carlos Reinante, no queda más alternativa que “arreglarlas”. Pero hay que tener en cuenta que el “presupuesto es muy alto. La restauración de Bahco, por ejemplo, cuesta 16 mil pesos”. El tema es así: “Rehacer una obra de arquitectura es cuatro veces más barato que rehacer una obra de arte, que exige de otra técnica y un especialista”. ¿Cómo afrontar ese gasto? A la hora de conseguir fondos para preservar una obra, cuyo arreglo no se percibe tanto como cuando se rompe -esto mucho más fácil y rápido-, hay que armarse de paciencia y recurrir a todo tipo de valoraciones y fundamentaciones. Así y todo, es muy difícil. “Hay poca plata para todo lo que es el espacio público. Por eso tenemos que ir caso por caso, armar un expediente para cada uno, e ir dando prioridades”. Reinante explicó que se esperan algunos aportes de la Nación y también de la provincia para afrontar la tarea. Sin embargo, remarcó que es trascendental evolucionar hacia un sistema compartido, donde se conjugue el aporte público y el privado: “La fórmula es establecer las redes. Redes oficiales, privadas, vecinos, sponsor, instituciones. Si no hacemos redes, la ciudad no se salva en ninguno de sus aspectos”.Aunque, como bien dice el dicho, mal de muchos consuelo de tontos, el problema de la indiferencia y falta de compromiso con el espacio común no es sólo de los santafesinos. Lo que difiere, de un punto cardinal a otro, son los motivos o mecanismos que se activan para generar la desidia. Al menos, los urbanistas Bentacur Salazar y Sarmiento Anzola señalaron esta ruptura en la revista Arquis: hoy por hoy “lo público es espacio de nadie, o simplemente se ha privatizado, no existe una ética de lo público”.
Proyecto
Al recibir la información que un tiempo atrás solicitaron, los concejales Julio Schneider y Carlos Pereira (UCR) reaccionaron inmediatamente con la presentación de un proyecto sobre tablas para que el Ejecutivo intervenga.
Los ediles solicitan la implementación de un plan de acción tendiente a la restauración de “monolitos, obras escultóricas, fuentes y monumentos ubicados en plazas, parques, plazoletas y canteros de avenidas”. También, reclaman “políticas activas en materia de preservación del Patrimonio Cultural”.
Es que, consideran, “falta un plan integral de mantenimiento de plazas, parques y paseos”. Y el “panorama es mucho peor a medida que nos alejamos del centro”; lo que los hace afirmar -“sin dudarlo”- que “Santa Fe carece de una política de preservación patrimonial”.
El proyecto presentado por Schneider y Pereira solicita, además, la contratación de los “especialistas, artistas y/o restauradores, al efecto de desarrollar con idoneidad las tareas de recuperación”.
Relevamiento
Del análisis exhaustivo que realizó la Secretaría de Patrimonio municipal surge que unas 37 obras y esculturas emplazadas en el espacio público necesitan una rápida intervención.
Los especialistas que revisaron, uno por uno, los exponentes de la imaginería que pertenecen a la reserva patrimonial de la ciudad, llegaron a la conclusión de que presentan un estado de conservación “malo” la fuente de la Plaza de Mayo -San Jerónimo y 3 de Febrero-, el busto de Mariano Moreno y el de Sylvestre Begnis, en la Plaza de Rosario, y el monumento a la Constitución Nacional de la Constituyentes.
Las situación de la fuente con escultura de bronce de la Plaza del Soldado también fue catalogada como mala; al igual que el busto de Don Miguel de Cervantes y la fuente con obra escultórica de la Plaza España.
Otras tantas presentan un estado de conservación “regular”: el busto del Dr. Pedro Gómez Cello -frente al Club Unión-, el de Patricio Cullen -frente al Colegio Inmaculada-, el de Manuel Belgrano -Parque del Sur-, los de Manuel Cervera y Mateo Booz -Paseo de las dos Culturas-, entre otros.
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