ESPAÑA CUENTA LAS HORAS QUE FALTAN PARA LA BODA DEL PRÍNCIPE
Vestidos de sport y muy divertidos, Felipe de Borbón y su prometida, Letizia Ortiz, ensayaron cuidadosamente sus movimientos en la catedral de la Almudena para no tener sorpresas mañana, cuando se casen. La reina Sofía y las hermanas del príncipe heredero, Elena y Cristina, tomaron fotos y aportaron sus consejos, casi siempre en un distendido tono humorístico.
Hasta ahora, una pareja de figurantes con la misma altura que los novios se “casaban” ante el altar mayor para que el enorme despliegue de medios de la televisión pudiera organizar la danza de cámaras para una transmisión que llegará a 1.200 millones de espectadores en todo el mundo, a través de 160 canales y cadenas televisivas.
Las damas de honor de la futura princesa de Asturias ensayaron con ella cómo recogerán la cola de su vestido cuando gire o se desplace de un lugar a otro. Un descuido puede significar tropiezos o hasta una caída. Mientras tanto, la reina supervisaba por tercera vez los desplazamientos de sus cinco nietos y una sobrina de Letizia, que serán los pajes que acompañarán a la novia.
El miércoles se interpretaron las piezas musicales de la boda y todo marchaba perfectamente cuando el organista empezó a oler a quemado, observó una pequeña humareda, y, súbitamente, dejó de tocar. El sistema eléctrico del gran órgano de la catedral se había quemado y no se sabe si podrán repararlo o se utilizará otro. Ayer los ensayos incluyeron al coro y la orquesta que interpretarán el Allegro del Concierto para Organo y Orquesta de Haendel, la Misa de Victoria y el Aleluya de Cristóbal de Morales.
Mientras proseguía el ensayo general, comenzaban a llegar los invitados que representan a casas reales, naciones amigas o están especialmente vinculados al afecto de los monarcas y la pareja, como el argentino Ernesto Sabato, quien llegó ayer a primeras horas de la mañana. El año pasado, durante su visita a Buenos Aires para la asunción del presidente Néstor Kirchner, el príncipe Felipe había visitado al escritor.
Finalizado el ensayo, los novios partieron hacia la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, donde realizaron una breve representación de lo que sucederá en el templo cuando Letizia ofrende su ramo de novia a la Virgen al finalizar la pareja su recorrido desde La Almudena por las avenidas y paseos emblemáticos de Madrid.
Esta noche tiene lugar en el Palacio del Pardo la comida de gala en honor de 400 familiares y allegados que ofrecerá la familia real. Los invitados iniciarán el banquete con yemas de espárragos blancos de Tudela, trufas de verano y su sopa, seguido de un rapé con habitas a la menta, ravioli ibérico de tomate y vinagre de Jerez. A continuación, pechuga de pato en escabeche ligero al vino con puré de limón y, de postre, chocolate, coco y frutos rojos con sorbete de cítricos. Todos los manjares, bien regados con vinos blancos de Navarro y tintos de la Ribera del Duero.
¿Cómo serán el escenario y la ceremonia de mañana? La catedral estará estupendamente engalanada para recibir a la flor y nata de la realeza europea y a 30 jefes de Estado y de gobierno. Desde el palacio real, vecino al templo, llegará la comitiva nupcial: las hermanas del rey, doña Pilar y doña Margarita, las infantas Elena y Cristiana con sus esposos, el rey Juan Carlos con la madre de doña Letizia, Paloma Rocasolano, y el príncipe de Asturias con la reina. A las 11 entrará Letizia Ortiz, con su vestido de novia creado por Pertegaz, del brazo de su padre, Jesús Ortiz.
La familia real ocupará el lugar de honor en la izquierda de la nave central, con testigos de la boda, compañeros de promoción de Felipe de las tres academias militares, amigos y periodistas compañeros de Letizia.
En la zona derecha de la nave, mirando al altar, se sentarán el jefe del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su esposa, ministros y altos funcionarios. También se encontrarán las casas reales con sus reyes y príncipes herederos. Los otros invitados ocuparán lugares más distantes del altar mayor.
La boda concluirá a las 12.30 y los príncipes de Asturias subirán a un Rolls Royce abierto, bien protegido por cristales blindados, para iniciar su recorrido hasta la Basílica de Atocha y vuelta por el mismo camino. La Gran Vía, el Paseo del Prado y las otras arterias están embellecidas con flores, banderolas, gallardetes y serpentinas gigantes. En todos estos adornos resplandece el logotipo de la boda, “M, Madrid 2004”, que se repite en los colgantes que adornan lo balcones.
La pareja regresará al Palacio de Oriente y en la Plaza de la Armería será recibida por un centenar de gaiteros de la banda “Ciudad de Oviedo” con un coro juvenil que interpretará la muy popular canción Asturias Patria querida, ahora convertida en el himno de la comunidad autónoma.
Los reyes y sus 1.400 invitados tomarán mientras tanto un aperitivo en los salones de honor del palacio para después dirigirse al gran Patio del Príncipe, que estará cubierto por una enorme carpa, donde se desarrollará el banquete de bodas.
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