ESPAÑA: EL GOBIERNO SALIÓ A DEFENDER SU POLÍTICA INMIGRATORIA
Saliendo al cruce de las acusaciones de los opositores de derecha, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió ante los diputados españoles la política inmigratoria de su gobierno y negó que el país sea un “coladero” para los sin papeles.
Con la avalancha de inmigrantes africanos que están llegando a las islas Canarias como fondo, Zapatero respondió a las preguntas de los diputados y les dijo que está satisfecho por el “cambio cualitativo en la actitud de la Unión Europea” sobre el tema.
En este sentido, Zapatero se congratuló también de la “implicación de todos los países de la UE”, tras la visita realizada a Bruselas, ayer, por la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, y el anuncio de las medidas de asistencia comunitarias para controlar la inmigración.
“España sigue siendo un coladero”, criticó el diputado del Partido Popular (PP, derecha) Pío García Escudero, quien achacó a la regularización excepcional de más de 570.000 inmigrantes -que realizó el gobierno en 2005- parte del problema actual por el denominado “efecto llamada”. “Las mafias y los inmigrantes saben que hoy en España, el que no tiene papeles, se queda”, aseguró.
Aunque Zapatero reconoció que el año comenzó con “cifras manifiestamente superiores” a las de años anteriores, con más de 7.500 llegadas a Canarias desde enero, recordó que 2003 fue el año récord en la materia, con 20.000 intercepciones de clandestinos que llegaron por vía marítima a las costas españolas.
En lo que va de año, según el gobierno, España ha expulsado a 31.000 clandestinos, entre africanos, latinoamericanos y europeos del este. Estos dos últimos grupos llegan por aire en proporciones muy superiores a los africanos.
La número dos del gobierno dejó entrever que los africanos no constituyen la parte más importante de estas expulsiones, pero confesó que su repatriación crea “muchos problemas”.
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