ESPAÑA ENFRENTA UNA OLA RÉCORD DE INMIGRANTES INDOCUMENTADOS
Más de 1.400 africanos desesperados llegaron desde el viernes a diversos puntos de las islas Canarias, España, a bordo de precarias embarcaciones. Ante el desborde por el record migratorio en la región, el gobierno español envió una delegación a Senegal y Mauritania para tratar con los mandatarios de esos países, de los que provienen la mayoría de los cayucos, el problema de la avalancha de inmigrantes ilegales.
El objetivo de las reuniones es “reforzar la cooperación bilateral en materia de lucha contra inmigración ilegal”, según fuentes del ministerio del Interior español. Las patrullas aéreas y marítimas de la Unión Europea, con barcos y aviones de Italia, Finlandia, España y Portugal, iniciaron operaciones alrededor de las islas y siguiendo la costa oeste de Africa el viernes, para tratar de detener el flujo de indocumentados.
El gobierno Zapatero había lanzado en mayo un denominado “Plan Africa” para reforzar su red diplomática en ese continente y alcanzar acuerdos de readmisión de inmigrantes ilegales. A falta de acuerdos en ese sentido, las autoridades españolas están obligadas a dejar en libertad a los sin papeles al cabo de los 40 días de internamiento con un certificación de expulsión en la mano que es imposible aplicar. Pero tres meses después del lanzamiento del “Plan Africa”, el balance es débil.
Desde el viernes, más de 1.400 inmigrantes ilegales procedentes de las costas africanas llegaron a diversos puntos de las Islas Canarias, que en lo que va del año recibieron a unos 17.000 subsaharianos que arriesgan su vida para llegar a Europa.
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