ESPAÑA EXPULSA A LOS AFRICANOS QUE CRUZARON LA VALLA
En un giro dramático de los acontecimientos en relación a los inmigrantes clandestinos que han llegado por centenares forzando la frontera, el Gobierno español anunció que a partir de hoy comenzarán las expulsiones a Marruecos de quienes “ya han ingresado ilegalmente” a Melilla y Ceuta. En Melilla, los clandestinos alojados en un Centro superan las 1.600 personas y son centenares en Ceuta.
Para los inmigrantes que han protagonizado sucesivas avalanchas, que tienen una gran repercusión en los medios de todo el mundo, las primeras versiones de que serán devueltos a Marruecos produjeron movimientos de gran inquietud.
El anuncio de las expulsiones tuvo un profundo impacto en Melilla donde de inmediato recibió el apoyo de las autoridades y de la población. “Esta es una ciudad en una grave crisis que afecta la vida de sus habitantes, el comercio y el turismo. Los comerciantes notamos que ya no vienen visitantes”, explicó un comerciante a Clarín.
La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, llegó anoche a Melilla para analizar la puesta en práctica de las medidas de expulsión, conversar con autoridades y personalidades de la ciudad y recorrer los ocho kilómetros de la verja reforzada con alambres de púa.
No se han conocido detalles de cómo se van a producir las expulsiones a Marruecos, pero una fuente del Gobierno explicó a Clarín que “se van a tener en consideración algunos casos”. Aunque la fuente no quiso aclarar el tema, este enviado especial puede adelantar que entre las primeras olas de expulsados no habrá mujeres embarazadas, o con hijos pequeños y tampoco personas que tengan heridas que les impidan la movilidad.
La vicepresidenta hizo el anuncio en una reunión que mantuvo en el Palacio de la Moncloa con los presidentes de Melilla, Juan José Imbroda y de Ceuta Juan Jesús Vivas, ambos del opositor Partido Popular, que le manifestaron su satisfacción por la medida del Ejecutivo. De la Vega señaló además que espera que la situación se normalice en el corto plazo cuando se aplique el convenio con los marroquíes de readmisión de quienes pasan ilegal mente a España.
El consenso con Marruecos para iniciar hoy mismo las expulsiones fue anunciado en el Parlamento por los ministros de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos y del Interior, José Antonio Alonso.
A partir de hoy se aplicará el acuerdo que firmaron Marruecos y España en 1992. El Gobierno de Rabat se comprometió en ese texto a readmitir a ciudadanos extranjeros que después de zarpar de sus costas fueran arrestados cuando trataban de entrar ilegalmente en España.
Pero desde entonces, han transcurrido 13 años, Marruecos sólo ha permitido que fueran devueltos 106 subsaharianos. En los dos últimos años los subsaharianos detenidos por ingreso ilegal en España y todos procedentes de Marruecos suman unos 25.000.
España ha presionado al máximo a Marruecos, país con el que mantiene excelentes relaciones el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a partir de la sucesión de avalanchas ilegales en Melilla, que produjeron tres muertos y centenares de heridos, y en Ceuta en donde fallecieron cinco inmigrantes que recibieron heridas de bala.
La crisis en Melilla ha provocado un profundo malestar en España y el opositor Partido Popular insiste en que Marruecos no hace “absolutamente nada” para prevenir los asaltos de los inmigrantes clandestinos.
Al gobierno marroquí, que tuvo pésimas relaciones con el Ejecutivo del ex presidente José María Aznar, le toca atender a los urgentes pedidos del socialista Rodríguez Zapatero para encontrar una solución inmediata a la crisis de las “avalanchas”, que están deteriorando políticamente su gestión gubernamental.
Pero, si hoy comienzan a producirse expulsiones los inmigrantes clandestinos tratarán con toda probabilidad de resistirlas y pueden registrarse choques violentos.
De inmediato se produjo un reforzamiento de las fuerzas de seguridad que custodian el Centro donde se alojan los inmigrantes clandestinos, que está totalmente desbordado después de las cuatro avalanchas que se han producido en la última semana.
Hasta ahora, no había explicaciones sobre por qué se interrumpieron los vuelos con inmigrantes de Melilla a varias ciudades de la España peninsular. Parece claro que el Gobierno español quiere que los clandestinos vuelvan a Marruecos.
En una semana se han producido cuatro asaltos a la doble valla rematada con alambres de filosas cuchillas que trata de cerrar la frontera a los inmigrantes clandestinos aunque con poco éxito.
La última “avalancha” tuvo lugar en la madrugada de ayer cuando quinientos desesperados atacaron el doble vallado de la frontera en medio de una fuerte represión por parte de los guardias marroquíes y la Guardia Civil y soldados españoles. En total, informó el gobierno de Melilla, unos 65 inmigrantes lograron pasar.
Otra vez se produjeron las escenas habituales de clandestinos africanos corriendo por las calles de Melilla, algunos sangraban profusamente, otros no podían mantenerse en pie, para llegar a la comisaría donde comenzar el trámite de expulsión que les permite entrar en el Centro. En ese lugar tienen asegurada la comida, el alojamiento y la atención médica.
Por segunda noche, muchos de los llegados en las dos últimas avalanchas tuvieron que dormir al raso porque la capacidad del Centro, para 480 internos, se ha desbordado hasta superar las 1.600 personas.
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