ESPAÑA FIRMÓ CON ARGENTINA UN ACUERDO DE ASOCIACIÓN ESTRATÉGICA
Cuando ya la conferencia de prensa conjunta había terminado, Néstor Kirchner sacó de una bolsa una camiseta de la Selección argentina y se la dio. José Luis Rodríguez Zapatero, sorprendido, se rió, se sacó fotos, y cuando le preguntaron qué número tenía, dijo: “Ninguno. Le pondré el 19. El de Lionel Messi.” Así terminó la visita oficial del Presidente argentino a España. No sin que minutos antes dijera, y por primera vez, que en el tema tarifas había que avanzar “paso a paso” y que en los próximos días se va a conocer cómo cancelará la Argentina la deuda que tiene con España.
Kirchner y Zapatero hicieron una presentación conjunta en el Palacio de La Moncloa, ayer al atardecer. Comenzó el español haciendo un discurso en el que lució sus dotes actorales: cada movimiento, cada entonación de sus dichos parece estudiada para impactar. El eje era una frase: “La Argentina volvió: se había ido, pero volvió, y ya no se irá”, refiriéndose a la salida de la crisis, que aquí en España es celebrada cálidamente. Pero también es el punto de arranque de un reclamo de que si lo peor ya pasó, hay que empezar a buscar soluciones a la agenda pendiente: privatizadas y deudas.
Kirchner usó, como Zapatero, un tono calmo, relajado. Recitó de memoria una catarata de cifras sobre la recuperación económica y no cesó de agradecer el apoyo de España. Pese a eso, Zapatero le espetó un “me cagaste” al terminar la conferencia: era por la camiseta.
Kirchner llegó a Madrid el lunes y se va esta noche. Pero la visita oficial sólo alcanzó al miércoles y jueves. Hoy tiene un almuerzo con la colectividad argentina que vive aquí. Ayer firmó el Plan de Asociación Estratégica bilateral, un acuerdo que España cerró sólo con Chile, México, Brasil y China.
—¿Qué implica este acuerdo para la Argentina? —preguntó Clarín al presidente español.
—Hay iniciativas concretas de intercambio en muchos ámbitos: educación, cultura, política exterior, medio ambiente. España será también un pilar en ese objetivo de reconstrucción para un centro cultural del edificio de Correos, en Buenos Aires, coincidiendo con el Bicentenario.
Cerrar ese acuerdo era uno de los objetivos de esta gira española de Kirchner. Implica sobre todo un punto de acercamiento en una relación que pasó en los últimos meses por altibajos, al ritmo del reclamo de las privatizadas. Otro punto que era central era el reclamo de España acerca de que Argentina cancele la deuda de US$ 836 millones remanentes del préstamo para el fallido Blindaje 2001. “Para España, ese monto no es nada, pero querían el gesto”, dijo ayer una altísima fuente oficial. Hubo gestiones hasta último momento para tratar de cerrar el acuerdo. Pero cuando Clarín le preguntó a Kirchner por el tema, dijo: “Está en manos del ministro de Economía español, Pedro Solbes, y la ministra de Economía, Felisa Miceli.” El Presidente añadió: “Nosotros estamos comprometidos en la construcción de esta Argentina con certezas, con previsibilidades, pero también con absoluta lealtad, bien entendida esta palabra, y reconocemos a quienes en los momentos más difíciles tuvieron gestos.”
A Kirchner le hubiera gustado “desprivatizar” la gira. O sea, no hablar de las privatizadas. O, más concretamente, de los reclamos tarifarios de las concesionarias de capital español. Ayer le preguntaron sobre el tema en La Moncloa: “Todo el proceso de negociación de contratos se está llevando en tiempo y forma y en forma paulatina. En una discusión natural de intereses, no hay empresario que no reclame aumento de tarifas y desde luego siempre la comunidad tiene sus temores respecto al aumento de tarifas y el Gobierno debe darle equilibrio a este tipo de políticas. Yo creo que lo fundamental es coordinar costos, servicios y avanzar paso a paso con responsabilidad y con seriedad.”
Después vino la cena, en un salón con arañas de caireles y esculturas de bronce, con brindis donde todos se desearon lo mejor. Allí Zapatero se desquitó: le entregó a Kirchner una camiseta de la Selección española, a la que, recién comprada, no habían llegado siquiera a sacarle la bolsa de El Corte Inglés.
Este contenido no está abierto a comentarios

