ESPECIALISTAS ANALIZARON EN ROSARIO LA EXPLOSIÓN DE LA SOJA COMO POSIBLE MOTOR DEL DESARROLLO
En la sala del Teatro Lasserre de nuestra ciudad se transmitió en forma simultánea con diversos lugares del país un seminario cuyo epicentro fue la ciudad de Rosario. Organizado por la Fundación OSDE, la temática abordada fue la posibilidad de una expansión nacional a partir de la explosión del cultivo y exportación de la soja. Un centenar de personas participaron en Rafaela de esta actividad.
Apenas minutos habían pasado de las 17 cuando dio inicio la transmisión, desde el auditorio del Teatro Lasserre, de un seminario que se llevó a cabo en la Bolsa de Comercio de Rosario, sita en Paraguay 777, y que estuvo organizado por la Fundación OSDE. “La soja y el desarrollo nacional. Modelo para armar”, fue el título de la presentación, que contó con la coordinación de Bernardo Kosacoff, Director de la oficina Argentina Cepal – Naciones Unidas. Un buen marco, alrededor de 100 personas (entre los que sobresalía un numeroso grupo de estudiantes), se acercó a la sala a escuchar atentamente a los disertantes.
Luego de la introducción de Kosacoff le tocó hablar en primer lugar al Ing. Agrícola Gustavo Grobocopatel. En una charla realmente interesante, tal vez la mejor por su enfoque global de la realidad (por este motivo se le da en esta nota un tratamiento privilegiado), el integrante de la Fundación Bioceres analizó datos y tendencias de los últimos 20 años en relación al agro. Acompañándose de una serie de gráficos, tortas y tablas porcentuales, el profesional fue mostrando el despegue de la soja tanto en producción como en productividad. Pero Grobocopatel empezó a mostrar hacia dónde se quería dirigir cuando indicó que dentro de la cartera de exportaciones casi el total de la soja (96%) es exportada a través de aceites y harinas, es decir, de productos con un proceso de elaboración. En cambio, y por citar un ejemplo, los granos representan el 65% del maíz exportado. Ya estaba claro, a esa altura de la exposición, que los temas centrales iban a ser la innovación tecnológica, la capacitación, el conocimiento y la comunicación.
Más números
Dentro de un desarrollo de la producción de aceite de soja a nivel mundial, el especialista se volvió a valer de los gráficos estadísticos para demostrar su teoría. Así, Grobocopatel indicó que de los 9.000 millones de toneladas que EE.UU produce un 85% se destina a consumo interno, mientras que en el caso argentino el 95% de la producción (4.000 millones de tn) se exporta. Una estimación establece que para los próximos años el Mercosur (básicamente Brasil y Argentina) superarán al país del Norte de América en el complejo aceitero mundial.
Por fuera de los números el ingeniero empezó a describir las áreas claves en las que el país debería invertir tiempo y dinero para obtener un desarrollo sustentable en materia agrícola, fundamentalmente en función del “boom” de la soja. Una de las facetas básicas a desarrollar es la tecnológica. Las innovaciones relacionadas con la siembra directa, por caso, en la que nuestro país está muy por debajo de Brasil, que ha hecho un avance notable en los últimos años. Argentina pese a que tiene más del 50% de la agricultura bajo este sistema, ni siquiera le pisa los talones al gigante del sub continente. Grobocopatel explicó que está comprobado que este tipo de actividad, siempre que esté acompañado con una aceitada rotación de cultivos, permite mejorar la tierra, por lo que las generaciones presentes pueden subsistir y evolucionar a la par que deja un mejor terreno para las generaciones futuras.
Esta arista debe estar complementada, necesariamente, por una expansión de la ciencia aplicada al campo. La biotecnología permitió, siempre según el especialista, mejorar los rindes notablemente, aunque nuevamente Brasil nos lleva la delantera, ya que en Argentina no se aplica en la dimensión necesaria.
Desmitificar
Finalizado este recorrido estadístico, Grobocopatel arremetió contra un mito, el que establece que el campo se basa en la riqueza de las pampas. “El campo es competitivo porque entró en la sociedad del conocimiento y de la comunicación”, se podía leer en una placa que englobaba el pensamiento del disertante, quien agregó que sólo con la unión de la información genética y de la tecnología se puede dar el salto productivo necesario. Y con la capacitación, porque a pesar de que en los últimos 8 años el campo fue el sector que más mano de obra empleó (creció un 41%), mucha gente que no se capacitó quedó fuera del sistema laboral.
En su mensaje final, a modo de conclusión, el ingeniero agrícola estimó que “faltan emprendedores”, y estableció en el estímulo uno de los puntales principales para la consolidación del expansivo sector agricultor. La cuestión pasaría por crear un sistema agropecuario globalmente competitivo, una interrelación de los sectores (recursos naturales, industria y servicio) para lograr una gran industria nacional, sólida y consistente en el tiempo.
El seminario continuó con otros puntos de vista (ver recuadro) por espacio de un par de horas. Los asistentes prácticamente no se movieron de sus asientos, en un claro indicador del nivel de los oradores.
Porque no se trata sólo del campo, y de su carta de triunfo: la soja, sino que puede ser la base para edificar una política productiva que nos reposicione en el mundo como una potencia, así como lo fuimos a principios del siglo XX. La tierra está, el problema (y la solución) es el hombre. Esa fue la clave del seminario nacional que organizó OSDE, y del que Rafaela fue uno de los protagonistas.
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