ESSO TAMPOCO LE TEME A KIRCHNER Y SUBIÓ LOS PRECIOS
Apenas unas horas después de que el presidente Néstor Kirchner instara a un boicot nacional contra Shell por aumentar las naftas, la petrolera Esso desafío la amenaza y anunció anoche un aumento de entre el 2,1 y el 3,5 por ciento a partir de la cero hora de hoy de todos los combustibles.
Así lo dispuso la empresa de capitales estadounidenses, luego que su par angloholandesa confirmara las subas dispuestos el miércoles, que también justificó por el incremento en el aumento del precio del barril, que ayer cerró por encima de los 50 dólares en los mercados externos y se encuentra en los valores más altos de los últimos 5 años.
Con respecto a la incidencia de Esso, se trata de la cuarta petrolera en el mercado detrás de la número uno, que es Repsol-YPF, y después de Shell y Petrobras, que compiten por el segundo lugar. Precisamente, mientras la española no suba los precios la situación está controlada, pero pese a las negociaciones entre la firma y el gobierno para mantener los valores, si el petróleo sigue subiendo más tarde o más temprano, como siempre lo hizo, Repsol aumentará el valor de sus naftas.
La decisión de Esso pone en el tapete la falta de medidas tomadas por el gobierno nacional ante la disparada de los combustibles –un insumo delicado que puede tener un serio impacto inflacionario–, que sólo optó por poner a la sociedad en contra de las empresas convocando a los piqueteros aliados a bloquear las ventas en las estaciones de servicio para forzar una baja del precio. Incluso, pone en evidencia la falta de un análisis serio de la situación y una planificación de cómo resolver el problema, por ejemplo bajando impuestos que representan el 60 por ciento del valor de la nafta en los surtidores, ya que sólo se optó por castigar a Shell por la suba.
En efecto, el primer mandatario arremetió ayer nuevamente contra la petrolera Shell, al asegurar que la empresa lidera el ranking de las diez peores del mundo, y deslizó la posibilidad de que la firma sea reemplazada en el país por Enarsa o la venezolana PDVSA.
“Queremos que vengan muchas inversiones, pero no queremos que vengan las peores del mundo”, subrayó el jefe del Estado, luego de leer durante un acto en Casa de Gobierno un artículo de la revista Newsweek National Monitor, que ubicó a la petrolera al tope del ránking de las 10 peores empresas del mundo en 2002. “Shell, la peor de todas”, se titula el artículo de la revista especializada estadounidense que Kirchner leyó en un estilo al que calificó de “didáctico y de colaboración con los medios de comunicación”.
La decisión empresarial de aumentar hasta un 4,5% los combustibles desató una andanada de críticas desde el gobierno, y terminó en un llamado a “boicot nacional” contra la empresa. Ayer, el jefe del Estado explicó que “la prestigiosa revista norteamericana elabora anualmente el ranking de las diez peores corporaciones del mundo”, y agregó que “entre las razones que justifican la elección figuran casos de fraude, abuso de precios, contaminación, envenenamiento y maltrato del personal”.
Los desocupados se sumaron al boicot
Unos 200 militantes de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) de Rosario realizaron ayer un boicot a la estación de servicio Shell ubicada en Avellaneda y avenida de las Tres Vías. “Fue un boicot por los aumentos realizados por esa petrolera, pero no fue un corte ni un piquete”, aclaró el titular de la FTV, Juan Carlos Rodríguez, quien explicó que la actividad consistió en informar a los clientes del aumento e invitarlos a que carguen combustible estaciones de otras marcas.
“Nos sorprendió la actitud de la gente”, dijo Rodríguez, “porque pasaban y tocaban bocina, aplaudían y nos saludaban”. La actividad de boicot encarada por la organización de desocupados que a nivel nacional conduce Luis D’Elía se realizó entre las 15 y las 17.30.
La angloholandesa dice que no se va y que no bajará precios
La petrolera Shell ratificó ayer la decisión de aumentar hasta 4,2 por ciento el precio de sus combustibles, y dijo que permanecerá en la Argentina a pesar del enfrentamiento desatado con el gobierno nacional.
Tras el duro ataque que le lanzó el presidente Néstor Kirchner, el titular de la petrolera anglo-holandesa, Juan José Aranguren, explicó que la compañía trabaja “a pérdida” y defendió el derecho a fijar su política de precios.
Aranguren enfatizó: “Las decisiones de precios las tomamos en forma individual y no las consultamos con nadie”. Además, a través de un comunicado, la empresa indicó que “la suba progresiva del valor del barril de petróleo crudo a escala mundial, atenuada en el mercado local por el impacto de las retenciones a las exportaciones, hacía inviable sostener el negocio en la Argentina sin una modificación en los precios de los combustibles”.
Según la petrolera, “el aumento de los precios en las naftas y el gasoil anunciado por Shell hace días responde estrictamente a factores del mercado global”. La compañía indicó que, dado que es refinadora y comercializadora de combustibles, el precio final de estos productos a nivel local sufrió el impacto del alza en el valor internacional del crudo. El costo de la materia prima para Shell aumentó en los últimos tres meses un 9,6 por ciento en promedio. En cambio, el traslado que la compañía realizó a los precios finales de sus combustibles fue sólo de un 3,9 en promedio, es decir sólo el 50 por ciento del incremento de sus costos, según informó Shell. La compañía también cuestionó la elevada presión impositiva que tienen las naftas.
A los empresarios no les gusta el duro discurso oficial
Empresarios de distintos sectores, como combustibles y el supermercadismo, salieron ayer al cruce de las duras críticas que Néstor Kirchner formuló contra la petrolera Shell por considerar que “no es su función favorecer o perjudicar a una empresa”.
El presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos, Raúl Castellanos, advirtió que la campaña que impulsa a los consumidores a no comprar en las estaciones de servicio de la marca Shell es equivocada, “porque perjudica a los dueños de los comercios que, en un 80 por ciento, son pymes”.
El dirigente advirtió que “si Shell no puede colocar sus productos en el mercado local, los va a exportar” y por eso “no va a tener un perjuicio económico para la empresa, pero sí tendrán pérdidas los expendedores”. Castellanos puntualizó que de 900 estaciones Shell en todo el país, 700 pertenecen a pequeños empresarios “cuya única vinculación con la petrolera es un contrato de exclusividad”.
En ese sentido, resaltó que los expendedores “están muy preocupados por la caída de ventas como consecuencia de esta campaña, e incluso puede quebrar más de una firma”.
El empresario sostuvo además que “no es tan fácil, legal y comercialmente, pasar a la red PDVSA-Enarsa, que en realidad ni siquiera está formada”, y así salió a responder a una propuesta que lanzó el mismo Kirchner: que los estacioneros de Shell cambien de bandera y se sumen a la que quiere fortalecer en el país la petrolera venezolana PDVSA, en sociedad con Enarsa
Por el lado del sector minorista, el presidente de la Asociación de Supermercadistas Unidos, José Fernández Escudero, consideró que “no es función del presidente orientar hacia una empresa o desechar a determinada empresa”. Para el dirigente, “quien tiene que marcar las pautas debe ser el consumidor”. Fernández Escudero sostuvo además que el Estado “debe propiciar medidas que desalienten el aumento de precios, como la reducción impositiva”.
Finalmente, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio, Carlos Calabró, justificó los aumentos al señalar que el combustible está subiendo en todo el mundo. “Nosotros somos un país productor, pero esta empresa no produce, o sea que tiene que salir a comprarle a las empresas productoras”, agregó.
LA CGT ADVIERTE
La CGT repudió ayer enérgicamente “a todos aquellos empresarios, industriales y comerciantes inescrupulosos que, argumentando necesidades inexistentes, implementan aumentos abusivos”. La central obrera señaló que esa política de incremento de precios perjudica “el poder adquisitivo de los salarios y la calidad de vida de los trabajadores”. La conducción de la CGT se pronunció así contra los aumentos de precios y aseguró que no “tolerará” ninguna maniobra especulativa que perjudique a los trabajadores y, en caso de ser necesario, adoptará “todas las acciones correspondientes”.
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