ESTÁ EN MARCHA LA LICITACIÓN PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL TREN BALA ARGENTINO
El proceso de licitación para la construcción del primer tren bala argentino, que unirá las ciudades de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, ya está en marcha y la primera etapa del mismo cerrará en la primera semana de julio.
Si se cumplen los plazos estimados, el sistema ferroviario de alta velocidad debería estar funcionando en 2009. Para construirlo, hará falta una inversión de alrededor de US$ 1.500 millones que se terminará pagando con fondos del Estado pero que deberá ser facilitada mayormente por los grupos interesados en la obra.
Según confirmaron desde la Secretaría de Transporte, los pliegos están en venta a un precio de $ 150.000 hasta el 6 de julio en la sede del Ministerio de Planificación, en la avenida Hipólito Yrigoyen 250. Un día después concluirá el plazo para la entrega de sobres de la primera etapa de la licitación, la de precalificación de oferentes.
Las propuestas deberán incluir la formulación integral del anteproyecto con los estudios a realizar de ingeniería, factibilidad y ambientales; la propuesta de desarrollo y ejecución de obra y la oferta económica y de financiamiento.
La licitación contempla la electrificación integral, la infraestructura de vías, señalamiento y comunicaciones y la provisión de material rodante para el servicio ferroviario. También incluye las tareas de mantenimiento por cinco años de la infraestructura y por diez años del material rodante.
En total, deberán construirse 710 kilómetros de vías en dos tramos. El primero, entre Retiro y Rosario, de 310 kilómetros, será una doble vía electrificada paralela a la actual línea Mitre que deberá unir ambos extremos en una hora y media. Para el segundo, de vía simple, se podrán analizar dos alternativas: extender el sistema de alta velocidad o modernizar el ramal existente para correr con trenes diésel de “alta prestación” que pueden alcanzar una velocidad de 160 km/hora.
Uno de los primeros interesados en la obra fue el grupo frances Alstom. También hubo sondeos de Siemens (Alemania); Bombardier (Canadá) y Talgo (España). A eso se agregó el pedido de información de las embajadas de Alemania, Japón y Corea. Entre las empresas locales, Roggio ya admitió que le interesa el negocio y otras grandes constructoras —como Techint, Iecsa y Cartellone— esperaban la licitación.
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