ESTÁ MAS CERCA EL ACUERDO DE LA UNION EUROPEA CON EL MERCOSUR
GAUDALAJARA-En el Centro Cultural Cabañas, patrimonio histórico de la humanidad, el ministro de Economía, Roberto Lavagna; el canciller brasileño, Celso Amorim, y los comisarios europeos de Comercio, Pascal Lamy, y de Agricultura, Franz Fischler, anunciaron su compromiso para alcanzar un pacto que mejoraría las exportaciones argentinas a la UE, elevaría las importaciones desde ese bloque -recientemente ampliado- y afianzaría la presencia de las empresas europeas en el Mercosur.
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“Podemos arribar a un acuerdo balanceado y ambicioso en 2004, pero tenemos mucho trabajo por hacer”, declaró Lavagna, que asistió a la conferencia de prensa en lugar del canciller Rafael Bielsa. Este funcionario había participado de la reunión ministerial Mercosur-UE, pero después se marchó para intervenir en la redacción de la declaración final de la III Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de América latina, el Caribe y la UE, que comienza formalmente hoy.
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Los ministros del Mercosur y la Comisión Europea discutieron “qué nivel de ambición” tienen en esta negociación iniciada en 1999, según Lamy. “¿Estamos buscando un acuerdo ambicioso y profundo o con el paso del tiempo estaremos exhaustos y firmaremos un acuerdo más pobre, pero que es mejor que nada?”, preguntó el comisario europeo de Comercio. La ambición de la que tanto se habla en las reuniones comerciales se refiere a que se consiga una mayor liberalización de los distintos sectores en juego, como inversiones o comercio de bienes agrícolas e industriales y servicios. “Nuestra respuesta en el contexto político del mundo de hoy es que queremos mantener una ambición del más alto nivel”, dijo Lamy, en una rueda de prensa conjunta que simbolizó la buena marcha de las conversaciones.
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El comisario europeo de Comercio reconoció que las partes pueden “ir más allá” en las ofertas de apertura que se intercambiaron el viernes pasado. El Mercosur se ha quejado de que la UE ofreciera ampliar las cuotas de importación de productos sensibles, como carne vacuna y lácteos. Una mitad sería al firmarse el acuerdo, y la otra, al finalizar la incierta e intrincada ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
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Dudas por la agricultura
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Los negociadores de Francia y de países de Europa del Este recientemente incorporados a la UE han expresado en Guadalajara su temor a una apertura de su agricultura a un gigante de la producción de alimentos como es el bloque sudamericano.
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Sin embargo, Lamy y Fischler confirmaron ayer su intención de seguir adelante, según un participante de la reunión, a la que también asistieron los equipos técnicos. Una vez que los ministros del Mercosur y la Comisión Europea sellen el acuerdo, los países europeos sólo lo objetarían si consideran que el Ejecutivo comunitario violó el mandato de negociación dado.
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El encuentro, bajo los murales de José Clemente Orozco sobre la independencia mexicana, sirvió para clarificar los puntos conflictivos de las ofertas y para que las autoridades políticas dieran instrucciones a los negociadores. Estos se encontrarán con más frecuencia hasta octubre, comenzando por la cita del 7 al 11 del mes próximo en Buenos Aires.
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“En las negociaciones se enfrentan problemas por falta de entendimiento de detalles”, reconoció Lavagna, que horas antes, en el vuelo de Buenos Aires a Guadalajara, había coincidido en su escepticismo sobre el acuerdo con el presidente del Mercosur, Eduardo Duhalde.
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“Tenemos una ventana de oportunidad ahora por la situación política y económica internacional”, se entusiasmó Amorim. “Si no la usamos y no llegamos a un acuerdo en octubre, noviembre o diciembre, nos va a llevar mucho tiempo alcanzarlo”, advirtió el canciller de Brasil, el país del Mercosur más reticente a la apertura de los servicios, las inversiones y las compras gubernamentales.
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El bloque sudamericano también reclama que su apertura no sea ni tan amplia ni tan rápida como la que deba hacer la UE, dado que se trata de un acuerdo entre unos países en desarrollo y otros desarrollados. Es lo que el secretario de Industria, Alberto Dumont, define como trato especial o diferencial.
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En la anterior cumbre euro-latinoamericana de Madrid, en 2002, la UE se negó a un acuerdo porque veía inestabilidad en la Argentina del posdefault y en el Brasil previo a la elección de Luiz Inacio Lula da Silva.
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“La mejora de la situación de los países del Mercosur ha dado un importante giro a las negociaciones”, reconoció Fischler a LA NACION.
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