ÉSTA TARDE, CENTRAL Y ÑEWELL´S SE JUEGAN MÁS QUE UN PARTIDO
Rosario Central y Newell’s Old Boys se verán las caras una vez más, pero por primera vez en 2004. Será esta tarde, a las 15.30, en el Gigante de Arroyito con arbitraje de Juan Pablo Pompei. De esta forma se reedita la liturgia futbolera que concentra toda la atención de la ciudad, que se paraliza entre la alegría y el espanto que provoca la incertidumbre del resultado.
Pero… ¿qué tiene de especial este clásico? Futbolísticamente, poco. Porque más allá de la levantada que experimentaron ambos equipos en las últimas fechas, no se puede obviar que Central tiene apenas ocho puntos y que Newell’s cantó victoria por primera vez en el torneo recién en la 8ª fecha. Por consiguiente, ninguno representa un elemento de preocupación para Boca, Talleres y River, los animadores del torneo. Cada cual tiene sus penas y sonaría cuanto menos exagerado anunciar que esta tarde chocarán dos grandes equipos de fútbol.
Por caso, Central llega con un par de magullones por el desgaste de haber jugado el martes por la Libertadores y otros tantos remiendos como secuelas del partido contra Estudiantes. A Clarence Acuña y Barros Schelotto no les sobra nada en el aspecto físico, al punto que estuvieron entre algodones durante los últimos días y la presencia del mellizo recién quedó ratificada ayer tras el último ensayo en la ciudad deportiva. Por otro lado, las suspensiones de Carbonari y Messera (rendimientos futbolísticos aparte, son titulares indiscutibles) resienten la estructura primaria de equipo que tiene diseñada Miguel Ángel Russo.
En cambio, la semana en Newell’s fue menos traumática. La goleada ante Gimnasia, con la presencia de Diego Maradona en el Coloso incluida, despojó de tensión a las huestes de Américo Gallego, quien casi no tuvo trabajo para armar la formación. El único que lo hizo renegar un poco fue Ariel Zapata, que sufrió una ruptura microfibrilar en el bíceps posterior de la pierna derecha. De todas maneras, el Pepi se curó a tiempo y esta tarde entrará a la cancha entre los once titulares. El resto de la alineación será la misma que venció al Lobo.
Pero la escasa expectativa que este partido ofrece desde el juego propiamente dicho, la disimula con un atributo original, diferente e irrepetible: la esencia, esa marca indisoluble que hace del clásico rosarino una fiesta única, capaz de concentrar la atención de una ciudad que goza y sufre en partes iguales al ritmo del pique caprichoso de una pelota de fútbol. Es por eso que, realidades deportivas al margen, leprosos y canallas frente a frente constituyen un espectáculo sin igual. ¡A disfrutar, entonces!
EL DATO
300 mil pesos es la recaudación, aproximada, que arrojó la venta de entradas del clásico. Para las últimas horas de la tarde de ayer sólo quedaban unas pocas plateas disponibles que, si no eran vendidas, ya no se podrán adquirir. Como siempre, la gente dirá presente y aportará un marco espectacular para alimentar la pasión del partido más importante de la ciudad.
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