ÉSTA VEZ, EL SUSTO DEL DÍA LE TOCÓ A CAGNA
Desde que Boca se mudó a Pilar para encontrar paz en la minipretemporada diseñada para estos días de receso, cada jornada le regala un susto diferente. El martes, en el debut en el country Mapuche, se había lesionado Andrés Guglielminpietro. Y ayer le tocó a Diego Cagna, al capitán.
El mediocampista abandonó el entrenamiento matutino debido a una tendinitis en el músculo isquiotibial de la pierna izquierda. Según dijeron desde el cuerpo técnico, no se trata de un inconveniente preocupante. De todas maneras, altera la normalidad en los trabajos de Cagna. Por ejemplo, a la tarde hizo tareas diferenciadas en el hotel Sheraton. Se calcula que tal vez hoy o mañana Cagna volverá a entrenarse a la par del resto de sus compañeros.
El lesionado del martes, Guglielminpietro, no apareció ayer en ningún momento por el country Mapuche. Es que se quedó en el hotel para seguir con la recuperación del dolor en el pubis. Junto a él estuvo Fabián Vargas, quien aún deberá recorrer tres o cuatro semanas para curarse del desgarro que lo afecta.
Por otro lado, Rolando Schiavi, quien abandonó el último partido con San Lorenzo en Salta por una lumbalgia aguda, continúa con sus tareas diferenciadas.
Un caso intermedio es el de Aníbal Matellán, quien el martes había concluido con una molestia. Ayer, de todos modos, trabajó a la par del resto por la mañana y acompañó a Schiavi —junto al profe Altieri— por la tarde.
Lo más positivo del miércoles fue la reacción de Guillermo Barros Schelotto, quien evoluciona muy bien del desgarro en el pubis que padeció al patear el penal contra San Lorenzo, en la serie que definió la clasificación de Boca en la Copa Sudamericana.
Por la mañana, aunque no participó en los movimientos con pelota, el Mellizo llevó a cabo los ejercicios físicos de fuerza y resistencia, cargando sobre su espalda un chaleco de arena que hacía aún más exigente lo que ordenaban los profes. Es decir que, en ese sentido, se movió a la par de todos sus compañeros. “Como no sentía dolor podía hacer esos trabajos sin problemas, por eso se lo permitimos, pero igual los plazos para su regreso siguen siendo los mismos: 21 días”, explicaron desde el cuerpo técnico.
Barros Schelotto, por la tarde, participó en todos los movimientos tácticos que concluían en centros para ser definidos de cabeza. Claro que en ningún momento el Mellizo utilizó sus piernas para patear. Todo por precaución.
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