ESTA VEZ, KIRCHNER EVITÓ LA CONFRONTACIÓN DIRECTA
Después del fuego esparcido la semana pasada, el Presidente parece haber tomado la decisión de que, al menos por hoy, la temperatura baje un poco. Su discurso en Concordia apuntó a realzar los que considera logros de su gestión y el tono de su ya usual denuncia sobre un pacto de desestabilización entre Duhalde, Patti y Menem, que se había lanzado la semana pasada fue al pasar y sin dar nombres.
Kirchner advirtió que no va a “traicionar al pueblo argentino” para mantener la gobernabilidad y llamó, en las elecciones de octubre, a “dar la batalla para que el viejo orden retroceda y se terminen con los pactos dirigenciales”.
Luego, todo fue gestión. Volvió a anunciar obras y a reivindicar su política de derechos humanos. “Terminamos con esa idea que decía que para que haya unidad nacional en Argentina tenía que haber impunidad”, remarcó. Y repitió que se debe “avanzar a fondo con el cambio y no tenerle miedo”.
En cuanto a la situación que vivió cuando asumió el cargo en mayo de 2003 -tras haber conseguido el 22% de los votos en la elección presidencial- omitió el apoyo que le había brindado Duhalde en la campaña y remarcó: “Gracias a la ayuda de los gobernadores y el pueblo pudimos gobernar la Argentina”.
El Presidente había llegado este mediodía a la ciudad entrerriana de Concordia para encabezar un acto y anunciar la financiación de obras públicas. Viajó acompañado por los ministros del Interior, Aníbal Fernández, y de Educación, Daniel Filmus, el secretario de Obras Públicas, José López, y el vocero Miguel Núñez.
Esta semana, el Presidente tiene previsto además visitar las provincias de Entre Ríos, Río Negro y Chubut, además del conurbano bonaerense y el interior de la provincia de Buenos Aires.
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