“Está visto que el camino anterior no conducía a ningún lado”
Lo expresó Claudio Fantini, periodista especializado en asuntos internacionales, quien analizó las implicancias del histórico restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. También se manifestó la médica disidente cubana Hilda Molina.
La noticia recorrió inmediatamente el mundo ocupando la portada de todos los medios: Cuba y Estados Unidos anunciaron el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas. Al respecto, el periodista especializado en asuntos internacionales Claudio Fantini ofreció esta mañana un pormenorizado análisis de la nueva situación. En declaraciones a LT10, indicó: “Realmente, es un hecho inmensamente histórico, es un hecho de una dimensión política que pone a (Barack) Obama en letras mayúsculas en la historia. Es un hecho que hace que este Papa (Francisco) se reciba de estadista, más allá de lo estrictamente religioso, como líder mundial”.
En ese contexto, Fantini consideró relevante “la realidad”. “La realidad es la principal protagonista. En esa realidad, además de los apremios económicos de Cuba y el fracaso evidente de una política que cumplió más de medio siglo sin lograr ningún resultado sobre lo que se proponía. La realidad hizo que aparezcan nuevas generaciones de cubanos, tanto en la isla como en Estados Unidos”, argumentó.
A propósito de ese último factor, el periodista precisó que “esas nuevas generaciones tienen o menos odio por los Castro o menos amor por los Castro”. Y esgrimió: “Las generaciones de exiliados, que se fueron de la isla echados por Castro y se instalaron en Estados Unidos, tienen un odio visceral que se entiende y que los convirtió en los principales sostenedores de los lobbies poderosísimos que mantuvieron una política que, desde hace mucho, el empresariado norteamericano ven como caduta, como inservible y quieren dejar de lado”.
Asimismo, “los cubanos que nacieron antes de la Revolución tienen un amor por los Castro –prosiguió Fantini– y por el régimen, que sus hijos y sus nietos no tienen. Y los jóvenes del exilio no le tienen el odio que le tenían sus padres y sus abuelos. Esa es la realidad que más presionó para este giro histórico, en el cual Cuba está apremiada por una necesidad económica”, recalcó.
Consultado sobre si el cambio anunciado propiciará una apertura democrática de la isla, el politólogo opinó que, “en un principio, no” será posible. “Pero está visto que el camino anterior no conducía a ningún lado, ni en lo económico ni en lo político. Por lo tanto, avanzar hacia un cambio económico puede abrir perspectivas que, hasta ayer, no existían”, definió.
A su turno, la médica disidente del régimen cubano Hilda Molina –en comunicación con la misma emisora universitaria– manifestó su “alegría en el sentido de que todo lo que sea el fin de un conflicto. Ojalá que también quiten el embargo o bloqueo”. En lo personal, la profesional que reside en nuestro país señaló: “Me hubiera gustado que los Estados Unidos si iban a negociar con los señores Castro no tenían por qué haberlo hecho en secreto, que hubiera sido un poco más transparente la negociación”.
Para Molina resulta trascendente saber “qué va a pasar con las libertades del pueblo cubano”. “Si no es así, tengo derecho a pensar –adujo– que el gobierno cubano han ajustado sus estrategias para perpetuarse en el poder, han preparado ya su sucesión. Y el señor Obama está presionado por el poder económico en Estados Unidos que está muy interesado en invertir en Cuba”.
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