ESTADOS UNIDOS ENVÍA MÁS TROPAS A IRAK
El Pentágono anunció ayer que enviará más tropas a Irak y extenderá la misión de dos brigadas desplegadas en ese país, a fin de reforzar su dispositivo militar de cara a las elecciones legislativas iraquíes, el 30 de enero, ante el temor a un nuevo recrudecimiento de la violencia.
Estados Unidos elevará así la cifra de soldados en Irak de los 138.000 actuales a unos 150.000 en momentos en que se celebren los comicios, considerados por Washington clave para la pacificación y democratización del país. Con esos incrementos, el total de fuerzas estadounidenses en Irak será el mayor desde el inicio de la invasión de ese país, en marzo de 2003.
Las tropas que se enviarán serán dos batallones de la 82» División Aerotransportada, que cuentan con unos 1500 soldados, según explicó el general David Rodríguez, jefe adjunto de operaciones en el Estado Mayor Conjunto. Además, se extenderá durante varios meses la presencia en Irak de varias unidades, que totalizan unos 10.200 soldados.
Estados Unidos mantiene rotaciones de 12 meses para sus unidades destacadas en Irak, que con frecuencia reciben extensiones en sus períodos de servicio. A pesar de ello, el ejército está casi en el límite de su capacidad (tiene también más de 10.000 soldados en Afganistán), lo que ha obligado a la Infantería de Marina a enviar unidades a Irak, a pesar de que este cuerpo se considera de choque y nunca antes había realizado tareas de ocupación o pacificación.
Hace un año, cuando había en Irak unos 130.000 soldados estadounidenses, el Pentágono aseguró que para junio de 2004 quedarían unos 105.000 cuando se transfiriera la autoridad a un gobierno interino. Sin embargo, el elevado nivel de violencia ha impedido reducir el nivel de tropas estadounidenses en el país árabe.
El anuncio de ayer, de hecho, se produjo después de que noviembre igualó a abril pasado como el mes más sangriento para las tropas estadounidenses en Irak, con 135 muertes. Este número elevó a 1256 los muertos y a más de 8500 los heridos desde la invasión de Irak, según cifras oficiales.
El alto nivel de bajas de noviembre se debió a los feroces combates librados en Fallujah, mayor bastión de la insurgencia sunnita, donde más de 50 marines han perdido la vida desde el 8 de noviembre, cuando Estados Unidos lanzó la ofensiva sobre esa ciudad.
Se prevé que la violencia se intensifique con los esfuerzos de los insurgentes por frustrar las elecciones. El general George Casey, el comandante de las tropas estadounidenses en Irak, decidió extender el despliegue de las unidades que ya se encuentran en el país para mantener fuerzas con experiencia en el terreno durante este período, señaló ayer Rodríguez.
“Son quienes conocen mejor el terreno, quienes han trabajado más cerca de la gente”, explicó.
La suficiencia o insuficiencia del contingente militar estadounidense en Irak ha sido asunto de debate desde la invasión misma, en marzo de 2003, especialmente durante la reciente campaña electoral.
El ex administrador civil de Irak, Paul Bremer, y expertos en asuntos militares han señalado que el Pentágono no envió a Irak fuerzas suficientes para controlar el país tras la derrota militar del régimen de Saddam Hussein. El gobierno del presidente George W. Bush, según algunos expertos, confió demasiado en la superioridad tecnológica de las fuerzas estadounidenses y fue a la campaña esperando que otros países enviarían fuerzas auxiliares.
De todos modos, Bush hizo ayer una firme defensa de su política exterior, en especial de la guerra en Irak, al culminar una visita de dos días a Canadá, país que rechazó la invasión del país árabe y contribuyó así a enfriar las normalmente cálidas relaciones con Washington. “Hay veces que incluso los amigos más estrechos discrepan, y hace dos años discrepamos sobre las medidas que se tomaron en Irak”, dijo Bush, que habló junto al primer ministro canadiense, Paul Martin.
Sin embargo, el jefe de la Casa Blanca dijo que “no hay desacuerdo sobre lo que tenemos que hacer en Irak. Debemos ayudar al pueblo iraquí a construir una sociedad libre y democrática”, subrayó. “Un Irak libre y democrático será un golpe al radicalismo en la región y servirá como un modelo de reforma para países opresores como Siria e Irán”, agregó Bush.
Además, el presidente reafirmó su compromiso con las instituciones multilaterales, como la ONU, pero dijo que esta organización debe ser más efectiva en proveer de seguridad al mundo. “El éxito del multilateralismo se mide no solamente por el respeto de un proceso, sino también por el logro de resultados. El objetivo de la ONU y de otras instituciones debe ser la seguridad colectiva, no un debate interminable”, declaró Bush, que fracasó en su intento de obtener apoyo de las Naciones Unidas para su campaña contra Saddam.
De esta manera, el mandatario terminó su primera visita oficial a Canadá con un discurso por el que si bien estaba destinado a agradecer a los canadienses su ayuda durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 aprovechó para lanzar un mensaje al mundo: que espere cuatro años más de la misma política exterior que marcó su primer mandato.
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