ESTADOS UNIDOS SANCIONARÁN A LOS SOLDADOS QUE ABUSARON DE LOS PRISIONEROS IRAQUÍES
Los EE.UU. quieren aclarar cuanto antes el abuso a prisioneros iraquíes y ha abierto varias investigaciones, a nivel criminal y administrativo, para averiguar el grado de implicación en el escándalo de varios oficiales y soldados.
Antes de partir en gira electoral por dos estados, Bush llamó hoy a Donald Rumsfeld para conocer los últimos datos de la investigación porque, según el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, “el presidente quería asegurarse de que se estaban tomando las medidas apropiadas contra los responsables” del vergonzoso escándalo.
Seis miembros de la policía militar deberán hacer frente a varios cargos de carácter criminal, tras la divulgación de una serie de fotografías en las que aparecen prisioneros desnudos en posiciones denigrantes custodiados por soldados norteamericanos sonrientes.
Aunque los cargos se dirigen contra ellos, un informe interno del Ejército ha desvelado errores en la cadena de mando y confirmado que algunos oficiales de rango medio pueden estar implicados en este caso.
De entrada, todos los efectivos norteamericanos en Irak ya han recibido una reprimenda en nombre del jefe de las tropas de los EE.UU. en Irak, el general Ricardo Sánchez.
La amonestación se dirigió también a la jefa de la policía militar en las prisiones de EE.UU. en Irak, la general Janis Karpinski, quien ratificó hoy a la cadena de televisión ABC que los responsables de lo ocurrido son los efectivos de la inteligencia militar.
Los militares que están bajo su mando “sabían lo que tenían que hacer”, según ella, quien añadió que éste es un caso relacionado con los interrogatorios, lo que no está bajo sus competencias.
La policía militar, explicó, “recibió instrucciones (de los oficiales de inteligencia militar) sobre lo que tenían que hacer” y esas instrucciones se hicieron efectivas.
Su versión no coincide con la del portavoz de la coalición militar en Irak, el general Mark Kimmitt, quien aseguró que la inteligencia militar no fue responsable de “actos individuales de comportamiento criminal” por parte de la policía militar.
En su opinión, los hechos revelados por las fotografías son “absolutamente horribles e inexcusables” y, sobre todo, no representan a la gran mayoría de los soldados que prestan sus servicios en Irak.
Para aclarar con detalle lo ocurrido, se ha abierto una investigación criminal sobre la conducta individual de los soldados que aparecen en las fotos que levantaron la polémica, y otra administrativa sobre la política de órdenes, los procedimientos y las relaciones entre los distintos cuerpos militares.
El jefe del Estado Mayor conjunto, el general Richard Myers, ha negado las declaraciones publicadas por la prensa, en las que se asegura que el maltrato y las humillaciones infligidas a los reclusos iraquíes en la prisión de Abu Gharib, en las afueras de Bagdad, responden a una práctica “sistemática”.
Según él, son casos aislados que deben ser y serán castigados y llevados ante la justicia.
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) está cooperando con el Departamento de Defensa en la investigación de todas las alegaciones difundidas sobre lo ocurrido en Abu Gharib y en cualquier otra prisión controlada por efectivos estadounidenses en Irak.
Algunos de los reclusos que estuvieron en prisiones iraquíes controladas por los Estados Unidos aseguraron a los medios de comunicación que habían sufrido abusos, humillaciones y malos tratos peores que durante el régimen de Sadam Husein.
La prensa cita casos concretos, como el un soldado británico orinando sobre un prisionero, e incluso menciona abusos sexuales.
El escándalo salió a la luz el pasado 28 de abril, después de que una cadena de televisión de los EE.UU. mostrase fotos de prisioneros desnudos colocados en posiciones como si estuviesen realizando actos sexuales entre ellos y amontonados unos encima de otros.
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